Un millón de años





Tras la publicación de otra novela correspondiente a la antigua producción de Enguídanos y no relacionada con los Aznar (Las estrellas amenazan, una buena historia aunque completamente anticuada en esta reedición) en lo que se supone fue un respiro para el atareado escritor, el número 48 de la colección retornó a la Saga de los Aznar con la novela titulada Un millón de años, con su portada aprove­chando la ilustración de Fymo, nuevo mundo, antiguo número 52 firmado por Joe Bennett.

Un millón de años relata la vuelta de Valera a Atolón después de la victoriosa campaña contra los sadritas y sus posteriores andanzas por Uhlán y el universo de antimateria, en un rendimiento de viaje en el que Enguídanos volverá a incurrir en uno de sus más recurrentes tópicos, la repetición de argumentos ya utilizados con anterioridad en otras novelas anteriores de la Saga.

Así, si el episodio de Uhlán se parecía sospechosamente a los antiguos choques entre valeranos y nahumitas, ahora el autor nos volverá a relatar en forma distinta, pero completamente similar, lo ocurrido en Redención no contesta: El retorno de Valera a su mundo base -Atolón en este caso, Redención en el anterior- para encontrarse con una civilización hundida en la barbarie y unos humanos perseguidos hasta el exterminio por unos enemigos crueles a los que los valeranos se deberán enfrentar.

La novela comienza, como ya quedó dicho, con el retorno de Valera a un Atolón en el que los valeranos calculan que ha transcurrido un millón de años desde su partida. Evidentemente tan dilatado período de tiempo hace posible cualquier eventualidad, por lo que los viajeros del autoplaneta ignoran cual va a ser la situación con la que se van a encontrar en un circumplaneta el cual, descubren con sorpresa, se ha fragmentado en varios pedazos.

La realidad, como suele ocurrir en el universo de Enguídanos, se muestra una vez más cruel. Ignorantes de qué ha podido ocurrir en el circumplaneta en todo este dilatado período de tiempo, y precavidos a causa de los históricos descalabros sufridos con ocasión de anteriores llegadas de Valera a diversos sistemas estelares, los responsables del planetillo deciden obrar con cuidado. Así, mientras el Almirante Mayor y su esposa encabezan la flota encargada de entrar en contacto con los descendientes de los antiguos colonos valeranos y los barpturanos, su hijo Miguel Ángel se dispone a efectuar un reconocimiento sobre el terreno. Pero la fatalidad se impone de nuevo, y lo que se esperaba fuera un jubiloso reencuentro entre las dos ramas de la humanidad adquiere tintes de tragedia. Cuando todavía se encontraba en el espacio una escuadra desconocida ataca a la flota valerana, destruyéndola en su totalidad y provocando gran número de muertos, entre ellos el viejo almirante Aznar y su esposa Yawna.

A su vez el crucero de Miguel Ángel Aznar, que había conseguido llegar sigilosamente hasta la superficie de Atolón, es asimismo atacado por estos desconocidos enemigos, viéndose obligado a aterrizar tras escapar maltrecho del duro combate contra las poderosas esferonaves de estos enigmáticos seres. Mientras el crucero se esconde en el fondo del océano, Miguel Ángel Aznar encabeza un grupo de comandos que se interna en la selva en busca de información sobre lo ocurrido en el circumplaneta. Así, descubren que las mantis, enemigos seculares de la humanidad, continúan medrando pese a todos los esfuerzos realizados en el pasado por exterminarlas y a los feroces ataques que contra ellas realizan los atacantes de los valeranos.

Pero la sorpresa mayor con la que se encuentran es el descubrimiento de unas tribus primitivas de seres humanos, los tapos, descendientes de los antiguos pobladores humanos de Atolón y poseedores de las facultades paranorma­les hereda­das de la raza barpturana fusionada milenios atrás con los valeranos. Gracias a sus habilidades telepáticas, los tapos les ponen al corriente de la compleja situación existente en el circumplaneta. En un pasado remoto las mantis consiguieron vencer a los humanos, destruyendo su civilización y arrojándolos a la barbarie. Posteriormente una raza de desconocidos seres anfibios, los ghuros, arribaron al circumplaneta logrando hacerse con el dominio de éste gracias a su superior tecnología, aunque sin llegar a exterminar ni a mantis ni a humanos que, marginados en los enormes continentes del astro, -los ghuros, dada su naturaleza anfibia, viven exclusivamente en las costas- continúan luchando entre sí.

Aliado rápidamente con la tribu tapo que les había prestado hospitalidad, Miguel Ángel Aznar decide pasar a la ofensiva. Tras un penoso viaje a pie desde las montañas hasta el océano donde se oculta su crucero, evitando siempre tanto a las esferonaves ghuro, que los buscan afanosamente para exterminarlos, como a las peligrosas mantis que infestan la selva, los esforzados expedicionarios, acompañados por los incondicionales tapos, logran reunirse finalmente con sus compañeros. Pero Miguel Ángel Aznar no se conforma con esta proeza, ya que desea capturar algunos prisioneros ghuros con objeto de que puedan ser estudiados por los científicos valeranos. Así pues, tras localizar la ciudad ghuro más cercana, los valeranos se encaminan a ella y envían un grupo de comandos con la misión de capturar algún enemigo. El secuestro se desarrolla conforme a los planes previstos, pero la rápida reacción de los ghuros, que son telépatas aunque esta circunstancia es de momento desconocida por los protagonistas, reaccionan con rapidez atacando a sus agresores. La rápida reacción de Miguel Ángel Aznar destruyendo la ciudad ghuro no evita que sean atacados por varias esferonaves, lo que los obliga a evacuar a Valera vía karendón mientras el Pinto, el crucero de Miguel Ángel Aznar, es destruido por sus atacantes.

Mientras tanto, las cosas distan mucho de estar tranquilas en el planetillo. Desaparecido el Almirante Mayor es elegido sucesor suyo el almirante MacLane, con gran disgusto de los partidarios de su hijo. Estas luchas sucesorias, que también son bastante recurrentes en la obra de Enguídanos, vendrán a acarrear en un futuro graves consecuencias para Valera y para los protagonistas.

Queda todavía por hacer un último comentario. En esta novela aparecen, si bien marginalmente, Fidel Aznar y su hijo que, recordémoslo, habían partido de Valera junto con los tritones en busca de una nueva patria para éstos. Se supone que han vuelto a Valera vía karendón, por lo cual, dadas las peculiares propiedades de esta máquina, nada recuerdan de lo ocurrido en su viaje. Nada de esto dice el autor en la novela aunque sí lo hará en la siguiente.



Publicado el 28-10-1998 en el Sitio de Ciencia Ficción