Las lápidas callejeras de
Alcalá (I)
Lápidas municipales
Dado el incremento del número de lápidas conmemorativas o de otros tipos existentes en Alcalá, en ocasiones me he visto obligado a crear un nuevo artículo agrupando aquéllas que comparten alguna característica particular, o bien a desdoblarlo dependiendo de las circunstancias; y si en su momento dediqué un apartado a las lápidas o placas que he convenido en denominar callejeras, puesto que muchas de las lápidas alcalaínas se encuentran en la calle o bien en algún espacio público abierto, dado su crecimiento ahora ha llegado el turno de subdividirlo.
Claro está que el término callejeras necesita una aclaración, y para ello conviene recordar la afición de los políticos a dejar constancia de sus intervenciones con independencia de su acierto, su oportunidad o su importancia. Suele ser todo un clásico que cualquier obra pública se inicia siempre con el consabido plantado de un cartel en el que se proclama en grandes caracteres lo que se va a hacer, quien lo va a hacer, cuanto dinero se va a invertir y otros detalles a gusto del anunciante; y suele ser también bastante habitual que la presteza en plantarlos no se corresponda con una similar diligencia a la hora de retirarlos cuando la obra ha terminado, olvidos que suelen perpetuarse cuando, se supone, los carteles informativos han perdido ya su función. En ocasiones consiguen incluso sobrevivir años e incluso décadas, siendo tan sólo las inclemencias meteorológicas o los percances de cualquier tipo los únicos capaces de debelar el afán de protagonismo de unos políticos y unos organismos públicos empeñados en que la publicidad de sus intervenciones perdure mucho más tiempo del razonable.
Y como estos carteles tarde o temprano, más bien lo primero que lo segundo, acababan desapareciendo, hubo un momento en el que al parecer a alguien se le debió ocurrir la manera de proporcionarles una vida todavía más larga convirtiéndolos en lápidas y placas, con una decidida voluntad de permanencia allá donde se plantaran. Pese a que ya tengo localizadas un buen puñado de ellas, todo parece indicar que se seguirán reproduciendo como setas.
Todas ellas tienen en común, por el lado técnico, que están adosadas a muros o paredes verticales, soportadas por pequeños pedestales, colocadas en el suelo e incluso talladas directamente en una losa de piedra, y por el lado propagandístico que no corresponden a intervenciones urbanísticas nuevas o de relevancis especial -éstas también existen, pero se encuentran en otro apartado-, sino a obras de mantenimiento o remodelación de elementos urbanos ya existentes, lo que me mueve a pensar que si se hiciera lo propio cada vez que se asfalta una calle o se pavimentan unas aceras, no quedaría espacio disponible para transitar por ellas.
Asimismo es algo que afecta a intervenciones a todos los niveles, desde el municipal al regional e incluso al europeo, dado que aparentemente toda actuación financiada con fondos de la Unión Europea ha de llevar su consabida firma. Pero de momento comenzaremos con las municipales.
Lápida de la inauguración de la Ronda Fiscal
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Monolito de la Ronda Fiscal. Vista general y detalle |
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El 22 de mayo de 1987 tuvo lugar la inauguración oficial del conjunto formado por la Ronda Fiscal y el parque Manuel Azaña, situado en la confluencia de ésta con el Paseo de Pastrana. El diseño del parque no pudo ser más desafortunado, ya que el montículo que pretendía recrear los cerros se desmoronaba llenando todo de tierra, en los canales que remedaban al Henares y al caz se caían los niños y se llenaban de basura, el laberinto resultó ser peligroso y, a modo de guinda, la estatua de Azaña quedó encerrada dentro de un anfiteatro que nunca se llegó a utilizar como tal. Con el tiempo el montículo y el laberinto fueron desmantelados, los canales cegados y la estatua trasladada a la vecina glorieta, llegándole el turno años después al malhadado anfiteatro, completamente abandonado hasta entonces aunque muy útil, eso sí, para los asiduos al botellón.
Como recuerdo de esta fallida intervención urbanística se erigió en la acera del paseo de la Ronda Fiscal, muy cerca de la esquina de la glorieta, un monolito a modo de miliario romano, el cual por si fuera poco quedó prácticamente encajonado entre el seto y el armario metálico que alberga el sistema de control de los semáforos. Su visibilidad, pues, es reducida, y por si fuera poco el levantamiento de las baldosas provocado por las raíces de los árboles cercanos lo ha inclinado lateralmente incrementando aún más su aspecto de abandono. De hecho, incluso resulta difícil leer el texto tallado en una de sus caras, que reza escuetamente:
INAUGURACION
1987
EXCMO
AYUNTAMIENTO
ALCALA
DE HENARES
Lápida de la inauguración del aparcamiento de Reyes Católicos

Placa
conmemorativa de la inauguración del aparcamiento
de la avenida de
los Reyes Católicos. Vista general
El 30 de diciembre de 2025 el Ayuntamiento inauguró el nuevo aparcamiento habilitado al final de la avenida de los Reyes Católicos frente a la avenida de Nuestra Señora de Belén. Para conmemorarlo se descubrió una lápida con el siguiente texto:

Placa
conmemorativa de la inauguración del aparcamiento
de la avenida de
los Reyes Católicos. Detalle
EL
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE ALCALÁ DE HENARES,
SIENDO ALCALDESA Dª
JUDITH PIQUET FLORES,
RECONOCE Y AGRADECE LA LABOR DE
LOS VECINOS PARA
HACER REALIDAD
EL APARCAMIENTO DE NUESTRA SEÑORA DE
BELÉN.
SU INTERÉS POR MEJORAR EL BARRIO ES
UN MODELO DE
CÓMO HACER CIUDAD ENTRE TODOS.
30 DE DICIEMBRE DE 2025
Publicado el 15-6-2024
Actualizado el 18-2-2026