Los museos complutenses *





El antiguo convento de la Madre de Dios, sede del Museo Arqueológico Regional



I. Enero de 1995


Desde hace algunos días se han reiniciado las obras en el antiguo colegio de la Madre de Dios (los juzgados viejos de la calle de Santiago, para entendernos), las cuales llevaban paralizadas bastante tiempo. Como es sabido este edificio está destinado a ser la sede del museo arqueológico, razón por la que la noticia de la continuación de las obras ha de ser acogida con satisfacción ya que el hecho de que Alcalá pueda contar finalmente con un museo arqueológico supondrá la consecución de una vieja reivindicación de nuestra ciudad. Así pues, adelante.

Eso sí, me gustaría hacer un comentario acerca de la rehabilitación del edificio. Si el proyecto actualmente en curso es el mismo que el antiguo, éste supondrá la recuperación de la antigua iglesia del convento pero no de la torre, desmochada en el siglo pasado. Puesto que existen fotografías de la citada torre (entre ellas las recientemente publicadas del libro de Barcia) que permitirían fácilmente su reconstrucción, estimo que sería sumamente interesante recuperar esta parte de nuestro patrimonio arquitectónico desaparecida hace más de cien años. Puesto que ya existe el precedente de la reconstrucción de las torres de las bernardas y los basilios, merecería la pena hacer lo mismo con ésta, lo cual supondría ganar una interesantísima perspectiva de la calle de Santiago. Soy consciente de que esta iniciativa sería costosa, pero creo que merecería la pena.

Siguiendo con este tema, me gustaría insistir en un punto que estimo importante: Ya no hay que hablar en Alcalá de museo sino de museos, así en plural. Aparte del futuro museo arqueológico que acabo de comentar, tenemos ahora mismo en Alcalá dos museos más en funcionamiento, la casa de Cervantes y el recién inaugurado del oratorio de San Felipe. En cuanto a la casa de Cervantes nada he de decir que no haya dicho ya: El horario de apertura al público del mismo es tan demencial, y la actitud de las guías es tan negligente, que en la práctica es casi como si no lo tuviéramos; y no lo digo yo, sino que lo dice mucha gente incluyendo al agregado cultural de la embajada de Japón. Como alcalaíno siento vergüenza de que este museo sea tan poco accesible al público, por lo que una vez más me veo obligado a solicitar que esta desagradable situación sea solucionada de una vez por todas ya que Alcalá no se merece esto.

La otra cara de la moneda lo representa el oratorio de San Felipe, el cual cuenta con un pequeño pero interesante museo en el que se puede contemplar su rico patrimonio artístico. Esta iniciativa me da pie para comentar que son varias las congregaciones religiosas de Alcalá que podrían imitar el ejemplo ya que dentro de sus muros se cobijan interesantes obras muy poco conocidas por el gran público, como tuvo ocasión de comprobarse en la magnífica exposición Clausuras de Alcalá. Otras entidades tales como el hospital de Antezana o la ermita del Cristo de los Doctrinos están en la misma situación, mientras que joyas como el hotel Laredo merecerían ser incluidas también en las visitas turísticas de la ciudad.

Ya en otro orden de cosas existen otras dos iniciativas de mayor calado que merecería la pena abordar: La primera es la de un museo de la ciudad, que podría arrancar perfectamente con el material procedente de antiguas exposiciones tales como la del título de ciudad o la del VII centenario de los Estudios Generales, museo en el que deberían tener cabida desde maquetas hasta todo tipo de objetos de interés etnológico, un museo vivo en el que se pudiera contemplar tanto cómo era la ciudad en el siglo XVII como las transformaciones ocurridas en los últimos treinta años.

El segundo museo debería ser el diocesano, aunque aquí he de hacer una aclaración: No soy partidario de que los objetos de arte sean arrancados de su lugar original, por lo que no contemplo este hipotético museo como el lugar de reunión de obras traídas de los pueblos del obispado o de las propias iglesias de Alcalá; no, en este museo no debería haber más objetos que los existentes actualmente en la Magistral, pero sí podría contar con información de todo tipo (fotografías, maquetas, etc.) acerca de lo que se puede encontrar en las iglesias y conventos de la comarca, junto con reproducciones siempre que fuera posible de todo el patrimonio perdido por los avatares de la historia. Merecería la pena, y mucho, abordar este tema.




II. Ahora


Como cabe suponer, en los años transcurridos desde que escribiera el anterior artículo han cambiado bastantes cosas, tanto para bien como para mal.

El Museo Arqueológico lleva ya varios años abierto con una excelente colección permanente y otras no menos interesantes exposiciones temporales. Eso sí, no se reconstruyó la torre tal como yo demandaba, ni tampoco se devolvió a la iglesia su configuración original con la puerta de entrada -hoy cegada- dando a la plaza de las Bernardas en vez de a la calle de Santiago, tal como quedó tras la drástica y dañina reforma de finales del siglo XIX. Aunque en 2010 se derribó el edificio contiguo de la antigua comisaría de policía para construir sobre su solar una ampliación del mismo, la crisis económica provocó la paralización del proyecto, sin que al día de hoy se tenga previsto el inicio de las obras.

La oferta arqueológica de la ciudad se completa con la Casa de Hippolitus, la magnífica villa romana que fue encontrada en terrenos del Juncal, hoy completamente excavada y visitable in situ, a la que se añadieron en 2010 el conjunto formado por el foro y la basílica de Complutum y, próximamente, también se abrirá al público la vecina Casa de los Grifos. Por el contrario el otro yacimiento romano excavado, la villa del Val situada en el otro extremo de la ciudad junto al camino de los Afligidos, sigue hoy en día sin poder ser visitada.

La Casa de Cervantes, es hoy uno de los museos más visitados de entre todos los dependientes de la CAM, inaugurándose hace años su ampliación de la calle de la Imagen no sin polémica, debido a su peculiar y desentonado estilo arquitectónico vanguardista. Por fortuna el tema de los horarios, tan criticado entonces por mí, hace mucho que quedó solucionado.

Otro museo abierto con posterioridad a la publicación del artículo fue el cisneriano, aunque su sede, el Hotel Laredo, ya era de por sí un monumento digno de ser visitado. La oferta museística de la universidad, aparte de los edificios del conjunto de San Ildefonso, se completa con un pequeño y poco conocido museo situado en el rectorado, es decir, en el Colegio Mayor de San Ildefonso.

En el verano de 1993 se inauguró la primera fase del museo de escultura al aire libre, situado entre la Puerta de Madrid y la plaza de la Cruz Verde a lo largo de todo el recorrido de las murallas del palacio arzobispal y sus alrededores. A ésta siguió casi tres años más tarde, en la primavera de 1996, una segunda fase en el bulevar de la Vía Complutense situado entre los cruces con Sebastián de la Plaza y Caballería Española. La iniciativa quedaría inacabada ya que una tercera fase, que uniría a las dos existentes entre la Cruz Verde y Sebastián de la Plaza, nunca llegaría a realizarse. Pese a ello, y a que por esta razón quedó dividido en dos tramos inconexos, el museo cuenta con un elevado número de esculturas, alrededor de sesenta, siendo de lamentar la pérdida de alguna y el estado de conservación deplorable de otras, merced a la labor conjunta del abandono municipal y el vandalismo salvaje. Una lástima.

La lista de museos religiosos se inicia con el museo de las Bernardas, al que desconozco por qué razón no hacía alusión en el artículo original, el cual logró sobrevivir a la marcha de la comunidad religiosa y el consiguiente cierre del convento y la iglesia. El Museo Diocesano, ubicado en la Catedral-Magistral, fue inaugurado en diciembre de 1997, y en 2005, a raíz de la celebración del Año Jubilar de los Santos Niños, se le agregaría el Centro de Interpretación dedicado a estos dos mártires. De fecha posterior, ya que fue inaugurado en octubre de 2007 tras la restauración de la iglesia y la reconstrucción de la torre, data el pequeño museo de las Juanas, en el que se conservan diversos objetos de interés algunos de los cuales fueron propiedad del cardenal Cisneros. Otro patrimonio religioso abierto a las visitas fue, en mayo de 2011, la recién restaurada capilla de las Santas Formas aneja a la antigua iglesia de Jesuitas, actual parroquia de Santa María.

La otra cara de la moneda, en lo que a museos religiosos se refiere, lo constituye el oratorio de San Felipe, con el museo todavía intacto pero cerrado desde hace mucho por falta de personal para atenderlo. Tampoco se puede visitar la ermita del Cristo de los Doctrinos, que años atrás tuvo abierto al público el pequeño museo de su sacristía, situación que se repite en el hospital de Antezana.

En 2008 el ayuntamiento convirtió la mitad de la Capilla del Oidor en sede de Los universos de Cervantes, una muestra permanente -aunque los objetos expuestos en ella van rotando- formada a partir de los fondos cervantinos municipales o de objetos cedidos temporalmente por otras instituciones o particulares. La idea no hubiera sido mala de no haber supuesto la pérdida, en la práctica, de la mejor sala de exposiciones de la ciudad. Dos años más tarde, entre marzo y diciembre de 2010, se inauguraban en la calle del Cardenal Sandoval, frente a las murallas, el pequeño museo -o centro de interpretación, tal como está de moda decir ahora- del Burgo de Santiuste y el Antiquarium y el Paseo Arqueológico en las murallas del Palacio Arzobispal.

Inaugurado el antiguo Corral de Comedias, tras una cuidadosa restauración, en la primavera de 2005, desde entonces viene alternando su programación teatral con las no menos interesantes visitas turísticas.

Un museo que, pese a existir desde hace muchos años, es prácticamente desconocido en nuestra ciudad, es el Museo del Perfume de Gal, trasladado a su nueva sede del polígono industrial de la Garena; lamentablemente, no está abierto al público.

Tras muchos años de tiras y aflojas, acabaría frustrándose el proyectado museo dedicado al pintor José Caballero; la sede prevista para el mismo, Santa María la Rica, alberga ahora, de vez en cuando, algunas exposiciones temporales.

También fallido, aunque en este caso la iniciativa no pasó de una mera declaración de intenciones, fue el intento de crear un museo de la lengua castellana en el antiguo hospital universitario de San Lucas, más conocido como el palacio de los Casado, en la plaza de Atilano Casado. No sólo no llegaría a cuajar este museo, sino que además el edificio, adquirido por el ayuntamiento para ese fin, quedó abandonado durante mucho tiempo. Restaurado -al menos la fachada- en fechas recientes, se habló de dedicarlo como sede permanente para albergar la colección de cuadros de la familia de los Madrazo propiedad de la Comunidad de Madrid, la cual fue expuesta de forma temporal en Santa María la Rica, aunque por el momento este proyecto todavía no ha sido llevado a la práctica.

No mucha mejor suerte corrió el proyecto de instalar en la antigua sede de la fábrica Gal un Museo del Motociclismo, al parecer postergado sine die a causa de la falta de presupuesto.

Peor todavía fue el caso de los cuatro molinos existentes en las riberas del río, a todos los cuales se dejó arruinar e incluso uno de ellos, el de la Esgaravita, fue demolido hace poco por completo. La restauración, si no de todos, al menos de alguno, nos habría permitido disponer de un interesante museo de arqueología industrial hoy por desgracia irrecuperable.

En cuanto a mi antigua propuesta de fundar un museo de la ciudad, huelga decir que cayó en el más absoluto de los olvidos.

Por último, recientemente seha especulado con la posibilidad de que el Museo de la Brigada Paracaidista, conservado actualmente en el acuartelamiento de esta unidad militar en Paracuellos de Jarama, pudiera volver a Alcalá, concretamente al Cuartel del Príncipe, una vez terminadas las obras de restauración del mismo.




* El artículo original fue publicado en enero de 1995, dentro de la sección Gacetillas complutenses, en el semanario Puerta de Madrid. Al haber quedado muy desfasado con el paso del tiempo, escribí una segunda parte, a modo de actualización, en octubre de 2008, a su vez revisada posteriormente.


Publicado el 28-1-1995, en el nº 1.416 de Puerta de Madrid (I)
y el 23-10-2008 en esta página web (II)
Actualizado el 29-11-2013