El museo de escultura al aire libre



Pese a que cuenta ya con más de veinte años de vida, ya que su primera fase se inauguró en el verano de 1993, el Museo de Esculturas al Aire Libre sigue siendo un desconocido, o casi, no sólo para muchos alcalaínos, sino sobre todo para los visitantes que, cada vez en mayor número, se desplazan a nuestra ciudad. Y es una lástima, ya que bien gestionado podría haberse convertido en uno de los principales reclamos turísticos y culturales de la ciudad.

Claro está que, tras el entusiasmo inicial y por razones que ignoro, el Ayuntamiento se desentendió del proyecto sin que ni siquiera éste llegara a terminarse y, por si fuera poco, dejó abandonadas a su propia suerte a las esculturas que sí llegaron a ser colocadas, por lo que la plaga del gamberrismo unida a las inclemencias del tiempo poco tardaron en provocar serios desperfectos en varias de ellas -las había demasiado frágiles para estar a la intemperie- e incluso la pérdida de algunas. Si a ello sumamos la marcha de su principal promotor, el escultor José Noja, y que al parecer hubo también problemas con algunos de los escultores, lo que motivó la retirada de sus obras, la triste conclusión es que hoy, como puede comprobar cualquiera que se dé un paseo por la zona en la que fueron colocadas las esculturas, el aspecto actual del museo, con algunas salvedades, no puede resultar más penoso ante la persistente incuria municipal.

Hagamos ahora un poco de historia. La iniciativa de crear el museo partió de José Noja, un discípulo de Pablo Serrano vinculado a Alcalá por haber sido él quien, tras la muerte de Pablo Serrano, terminó la escultura de Azaña, la cual fue inaugurada en 1987. Posteriormente aportaría al patrimonio de la ciudad otras interesantes obras tales como la fuente del Aguador en 1990 y la fuente del parque de Sementales, los cuatro relieves con escenas del Quijote que adornan el pedestal de la estatua de Cervantes y el monumento dedicado a las tres religiones, todas ellas en 1994.

Fue en el otoño de 1991 cuando este escultor propuso convertir al futuro museo complutense de escultura contemporánea en el más importante de Europa al aire libre y en uno de los más importantes a escala mundial. El ambicioso proyecto preveía un total de casi ciento cincuenta obras, repartidas en tres fases con alrededor de unas cincuenta esculturas cada una. La primera iría desde la Puerta de Madrid, bordeando las murallas, hasta la Cruz Verde; la segunda discurriría desde esta última plaza hasta el cruce con Sebastián de la Plaza, y la tercera, por último, abarcaría el bulevar de la Vía Complutense hasta el cruce con Caballería Española. Gracias a las gestiones de José Noja los artistas se comprometieron a ceder gratuitamente sus obras, corriendo el Ayuntamiento con los gastos de fundición transporte e instalación de las mismas.

Estas tres fases corrieron diversa suerte. La primera, única que llegó a ser completada, fue inaugurada en agosto de 1991 con 51 obras. La segunda nunca fue realizada, y en cuanto a la tercera, instalada en la primavera de 1996, quedó reducida a tan sólo una docena de esculturas de las cincuenta iniciales. Así pues en total tan sólo se llegaron a instalar 63 obras, menos de la mitad del total previsto, de las cuales por diversas razones han desaparecido siete, por lo que su número actual es de 56, una más si contamos la tardía inclusión, en 2008, del Quijote de Sebastián. Y así siguen las cosas hoy, sin que exista la menor previsión no ya de continuarlo o completarlo, sino tan siquiera de reparar o reponer las piezas dañadas o perdidas a lo largo de estos años. Por si fuera poco, al faltar la fase central el museo quedó dividido en dos partes inconexas, lo que dificulta su recorrido unitario.

Según Raimundo Pastor Sánchez1, apenas inaugurada la primera fase del museo se retiraron las esculturas de Enrique Broglia y Óscar Estruga, al parecer a petición de los propios autores. Más adelante lo fueron también las de Joaquín García Donaire, José Ramón Poblador, Amador Rodríguez Menéndez, Mª Luisa Campoy y Encarnación Hernández, esta última en 2014. Aunque este investigador tan sólo indica la causa por la que fue retirada la de Mª Luisa Campoy, dañada tras colisionar con ella un vehículo, cabe suponer que las cuatro restantes lo fueran asimismo por deterioro, estando recogidas actualmente en dependencias municipales a la espera de tiempos mejores.

Hagamos ahora un recorrido por el museo; por lo general reproduciré fotografías recientes de las esculturas y, cuando no sea posible hacerlo, recurriré a las que les hice a poco de su inauguración. Para ello seguiré el recorrido pensado por sus creadores, empezando por el antiguo paseo de la Manigua -actual calle de Andrés Saborit- desde la Puerta de Madrid hasta la Vía Complutense, para seguir por esta última hasta la plaza de la Cruz Verde y, dando un inevitable salto, al bulevar comprendido entre Sebastián de la Plaza y Caballería Española. Cito en todos los casos el nombre del autor, una mínima reseña biográfica -lugares y fechas de nacimiento y fallecimiento- cuando dispongo de ella y, siempre que ha sido posible, el nombre de la propia obra, algo que no he podido conseguir en muchos casos ya que éstos fueron incluidos en los rótulos que las acompañaban tan sólo en la breve tercera fase, mientras para la primera, mucho más numerosa, he recurrido a otras fuentes, en especial al citado artículo de Raimundo Pastor Sánchez.

Para mayor comodidad, lo he dividido en varios tramos previendo los inevitables retrocesos.





1. Calle de Andrés Saborit


Más concretamente el tramo comprendido entre la Puerta de Madrid y la Vía Complutense, ya que hacia el otro lado no se llegó a instalar ninguna escultura, como tampoco se hizo en la acera opuesta. En este recorrido se instalaron un total de diez obras, de las que dos se han perdido y otra fue trasladada al cruce de la Vía Complutense con Sebastián de la Plaza. Todas ellas fueron colocadas en los jardines de la Manigua que bordean ese tramo de las murallas y son las siguientes, con indicación del autor (a ninguna de las esculturas de la primera fase se les puso el nombre en los pedestales) y su estado actual.




Izquierda: María Carretero (Madrid, 1963). Pareja de Salvador
Derecha: Máximo Trueba (Madrid, 1953 - Villanueva de la Cañada, Madrid, 1996)






Joaquín García Donaire (Ciudad Real, 1926 - Madrid, 2003) (desaparecida)






José Ramón Poblador (Ciudad Real, 1940) (desaparecida)






Izquierda: Lorenzo Frechilla (Valladolid, 1927 - Madrid, 1990)
Derecha: José Torres Guardia (Valencia, 1932)






Izquierda: Enrique Ramos Guerra (Sevilla, 1937). Puerta
Derecha: Ramiro Arango






Eduardo Úrculo (Santurce, Vizcaya, 1938 - Madrid, 2003)




Feliciano Hernández (Ávila, 1936)
Trasladada a la Vía Complutense




2. Murallas de la Vía Complutense


El recorrido en esta ocasión discurre entre el cruce de la Vía Complutense y Andrés Saborit hasta el Arco de San Bernardo, y al igual que en el anterior las esculturas, en número de 16 -hubo dos más, hoy desaparecidas-,  jalonan los jardines situados frente a las murallas.




Izquierda: José Luis Sánchez Fernández (Almansa, 1926)
Derecha: Francisco Barón (Madrid, 1921 - Madrid, 2006)






Izquierda: Joaquín Rubio Camín (Gijón, 1929 - Gijón, 2007)
Derecha: Amadeo Gabino (Valencia, 1922 - Madrid, 2004)






Izquierda: Amador Rodríguez Menéndez (Ceuta, 1926 - Madrid, 2001) (desaparecida)
Derecha: Enrique Broglia (Montevideo, 1942) (desaparecida)






Izquierda: Juan Llácer (mutilada)
Derecha: María Teresa Torras (Menorca, 1927 - Caracas, 2009)






Izquierda: José Manuel Alberdi (Azcoitia, Guipúzcoa, 1922)
Derecha: Teresa Eguíbar (Madrid, 1940 - Madrid, 2000) (mutilada)






Izquierda: Javier Sauras Viñuales (Huesca, 1944) El poder de la cifra
Derecha: Carlos García Muela (Tetuán, 1936)






Ricardo Beleña






Carlos Prada (Cumaná, Venezuela, 1944)






Xabier Laka Antxustegi (Ondárroa, Vizcaya, 1954)






Alberto Guzmán (Talara, Perú, 1927)






Esther Gaudí






Carmen Castillo (Zaragoza, 1959)




3. Vía Complutense, acera de Roca


Hemos de retroceder ahora y cruzar la calzada, ya que el tercer itinerario está situado frente al anterior y discurre entre la avenida del Camarmilla (antiguo Camino del Cementerio) y el parque O’Donnell, ocupando todo el recorrido correspondiente a la fábrica Roca. Aunque contaba inicialmente con seis esculturas, una de ellas fue retirada a poco de ser instalada.




Luis Caruncho Amat (La Coruña, 1929)






Faustino Aizkorbe (Olloki, Navarra, 1948)






Jorge Seguí (Misiones, Argentina, 1945)






Carlos Evangelista (Salamanca, 1943)






Izquierda: Rafael Barrios Arias
Derecha: Óscar Estruga (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 1933) (desaparecida)




4. Parque O’Donnell


Pese a tratarse de la continuación del recorrido anterior, he considerado oportuno separarlo de éste debido a que este grupo de siete esculturas se encuentra instalado en el interior del parque, lo que le proporciona un entorno propio diferente del de sus compañeras, más urbano.




Jesús Molina (Cuenca, 1949 - Madrid, 2010). Laberinto cuatro cuadrados






Luis Berrutti (Montevideo, 1942)






Izquierda: Elena Laverón (Ceuta, 1938)
Derecha: Xuxo Vázquez (Vigo, 1948)





Jaime Gil Arévalo (Sevilla, 1953)






Ernesto Knörr (Vitoria, 1957)






Manuel Ferreiro Badía (La Coruña, 1944)




5. Arco de San Bernardo a plaza de la Cruz Verde


A diferencia del anterior, situado justo enfrente, éste es un tramo mucho más urbano al estar rodeado de edificios de viviendas. A las situadas en los márgenes de las aceras, hay que sumar además la aportación personal de José Noja, una escultura situada en la rotonda central de la bifurcación de la antigua carretera de Daganzo, hoy calle de Luis Astrana Marín. Con estas diez obras, termina el recorrido de la primera fase del museo.




Cristóbal






Carmen Perujo (Sevilla, 1930)






Nassio Bayarri Lluch (Valencia, 1932)






Vicente Ortí (Torrente, Valencia, 1947)






Rafael Muyor (Madrid, 1943)






José Noja (Aracena, Huelva, 1938). Repuesta antimachista






Izquierda: Beatriz Kohn (Caracas, 1939)
Derecha: Jorge Varas (Madrid, 1964)






Izquierda: Lilianne Katsuki
Derecha: Encarnación Hernández (Casillas de Flores, Salamanca, 1949) (desaparecida)




6. Bulevar de la Vía Complutense


Dado que, como ya comenté, la segunda fase no llegó a ser ejecutada, hemos de buscar la tercera siguiendo adelante por la Vía Complutense hasta su confluencia con la calle de Sebastián de la Plaza, en cuya rotonda central, dedicada al alcalaíno Jerónimo de Sola, se alza desde 2008 el monumental Quijote obra del escultor mexicano Enrique Carbajal González (1947, Camargo, estado de Chihuahua), más conocido por su nombre artístico de Sebastián. Aunque en sentido estricto esta escultura no forma parte del museo, ya que no fue instalada allí hasta doce años más tarde y su gran tamaño la convierte en un elemento singular, lo cierto es que no pudo ser elegido un mejor entorno para la misma.




Sebastián. Quijote


Asimismo se da la particularidad de que la escultura de Feliciano Hernández fue trasladada desde su ubicación original, en los jardines de la Manigua (calle de Andrés Saborit), al pequeño parterre existente en la Vía complutense justo antes de su confluencia con Sebastián de la Plaza, justo al lado a las antiguas viviendas militares situadas en ese lugar. Desconozco las razones que motivaron este traslado, el único de todo el museo, pero lo cierto es que julio de 2008, fecha en la que le hice una fotografía, estaba ya en su nuevo lugar y se encontraba completamente destrozada, probablemente a causa de un acto vandálico. Por fortuna, y a diferencia de otras esculturas asimismo dañadas, en la actualidad se encuentra restaurada, dándose la circunstancia de que es la única que está situada en el lugar destinado originalmente para la fallida segunda fase del museo, lo que le hace quedar un tanto aislada.




Feliciano Hernández (Ávila, 1936)
Arriba: en los jardines de la Manigua. Abajo: en la Vía Complutense


En cuanto al resto de las esculturas, es decir, las que forman la reducida tercera fase, se encuentran distribuidas a lo largo del bulevar central de ese tramo de la Vía Complutense. Aunque inicialmente fueron una docena, ahora tan sólo quedan once al haber desaparecido una de ellas. Empezando por el extremo de la glorieta, son las siguientes:




Pablo Serrano (Crivillén, Teruel, 1908 - Madrid, 1985)
Hombres bóveda






Venancio Blanco (Matilla de los Caños del Río, Salamanca, 1923). Caballo






Izquierda: Miguel Moreno Romera (Granada, 1935). Torso
Derecha: Noud de Wolf. (De Bilt, Holanda,1944). Ruina






Izquierda: Javier Santxotena (Bozate, Navarra 1946). Figura vasca
Derecha: Isidro Blasco. (Madrid, 1962). Abstracción total






Aurelio Teno (Villanueva del Duque, Córdoba, 1927). La cabra






José Luis Pequeño (Bilbao, 1941). Torsos






Fernando Suárez. Mujer con manzana






Agar Blasco (Madrid, 1959). Puerta






José Lamiel (Calanda, Teruel, 1924). Niña con paloma






Mª Luisa Campoy (Málaga, 1945)
Mujer con los toros (desaparecida)


Cabe reseñar que la escultura de José Lamiel, alcalaíno de adopción desde finales de los años sesenta, es muy anterior a la creación del museo, ya que fue fundida a poco de su llegada a Alcalá e instalada en el parque O’Donnell, donde se conservó durante bastante tiempo hasta que, tras ser víctima de un acto vandálico, fue recogida en unos almacenes municipales y posteriormente instalada en el interior del recinto de las piscinas, en el mismo parque O’Donnell, hasta que finalmente fue trasladada a su ubicación actual. Como curiosidad, cabe resaltar que existe otra escultura idéntica, también de Lamiel y fechada en 1975, en la ciudad de Zaragoza, concretamente en la avenida Clavé.




1 PASTOR SÁNCHEZ, Raimundo. Museo de escultura al aire libre de Alcalá de Henares: Antecedentes y evaluación actual. Anales Complutenses, XXVII, pp. 371-399. Institución de Estudios Complutenses. Alcalá de Henares, 2015.


Publicado el 22-9-2012
Actualizado el 4-1-2016