Un hecho curioso, a la par de poco conocido, es que la
estatua de Cervantes situada en la madrileña plaza de las Cortes1 cuenta con varias réplicas repartidas
por ciudades tan dispares, y alejadas entre sí, como son Moscú,
Nueva York, La Paz o Pekín.
La razón de esta multiplicidad hay que buscarla
en una iniciativa de Enrique Tierno Galván, alcalde de Madrid entre 1979
y 1986, que regaló las citadas copias a estas ciudades en virtud de su
vínculo de hermanamiento con la capital española. Éstas se
realizaron en 1981, la de Moscú, y en 1986 las tres restantes,
según la bibliografía que he podido consultar, y todas ellas son
esencialmente idénticas.
Comencemos con la moscovita, fruto de un intercambio
de regalos entre ambas capitales gracias al cual fue instalada en el parque de
la Fuente del Berro la estatua del poeta ruso Alexander Pushkin. La estatua de
Cervantes fue colocada a su vez en el Parque de la Amistad, Park Druzhby en
ruso, situado junto a la estación de metro de Rechnoy Vokzal, al
noroeste de la ciudad y a orillas del embalse Khimki. No se trata de un parque
céntrico ya que se encuentra a más de quince kilómetros de
distancia del Kremlin, pero su ubicación tiene su razón de ser
dado que es en él donde las autoridades municipales moscovitas han
situado todas las esculturas, al parecer numerosas, regaladas por las ciudades
de otros países.
La página
Hispanismo ruso informa de la tradición, el día 23
de abril, de que los escolares moscovitas homenajeen al escritor
alcalaíno con declamaciones poéticas y lecturas de pasajes del
Quijote, en presencia de los representantes diplomáticos de
España y los países hispanoamericanos.
Pasemos ahora a Nueva York. Aunque ya en 1874 la
colonia española residente en la ciudad abrió una
suscripción pública destinada a erigir una estatua a Cervantes en
el emblemático Central Park, la insuficiencia de los fondos recaudados
motivó que el proyecto fuera cancelado cuatro años más
tarde. Habría que esperar más de un siglo, hasta 1986, para que
gracias a la ya citada donación de Enrique Tierno Galván la
ciudad de los rascacielos pudiera contar con un monumento en homenaje al autor
del Quijote, aunque en este caso no he podido determinar si ésta fue
fruto de un intercambio, como en el caso moscovita, o de un mero
regalo.
En cualquier caso la estatua fue instalada
originalmente en el Bryant Park, donde se encuentra, entre otros, el monumento
a Goethe. Frontero con la Biblioteca Pública de Nueva York, este parque
está situado en la Sexta Avenida, entre las calles 40 y 42, en pleno
corazón de la isla de Manhattan. Sin embargo la estatua de Cervantes
permaneció aquí tan sólo durante tres años, ya que
en 1989, y con motivo de unas obras de remodelación del parque, fue
trasladada al Washington Square Park, en el barrio de Greenwich Village,
perteneciente al bajo Manhattan. En este barrio está situada la
Universidad de Nueva York, y a ella fue donada la estatua, que tampoco
duraría mucho en su segunda ubicación. Las autoridades
académicas la instalaron en el interior del campus, en el denominado
Willys Garden, al final de un patio interior junto a la Quinta Avenida,
entre Washington Square y Washington Mews. Y allí sigue, al menos por el
momento.
Poco es lo que sé acerca de la estatua de La
Paz, la capital boliviana, salvo que fue instalada en 1986 en la plaza de
España, situada unos dos kilómetros y medio al sur del centro
histórico de la ciudad. Tal como se puede apreciar en la
fotografía, se trata de una plaza ajardinada en cuyo centro se alza la
estatua sobre un pedestal copiado también del modelo
madrileño.
Tampoco es demasiado lo que puedo aportar sobre la
estatua de Pekín, también erigida en 1986, salvo que fue colocada
en el recinto de la Universidad de Pekín. El campus de esta universidad,
según su página web -en la versión en inglés, por
supuesto-, está situado en el distrito de Haidian, al noroeste de la
ciudad y a unos quince kilómetros de distancia de la plaza de
Tiananmen. Al parecer la estatua de Cervantes se encuentra situada en los
jardines que separan la puerta oeste de la Universidad (Peking University West
Side Gate, en inglés) del Museo Histórico de la Universidad de
Pekín (The History Museum of Peking University), junto a la calle Qiuzhi
y a un pequeño estanque. Lamentablemente los mapas existentes en
internet no resultan demasiado fáciles de escudriñar, amén
de que el campus de esta universidad cuenta con la nada desdeñable
extensión de 274 hectáreas y un gran número de edificios e
instalaciones. Pero por lo menos, servirá de indicación para
posibles -e interesados en el tema- viajeros a la capital china.
1Ver también:
La
presencia de Cervantes en Madrid.
Publicado el 4-2-2012