Un cuadro de los Santos Niños en Palma de Mallorca

Hace casi diez años, en enero de 2016, husmeando por internet encontré un cuadro de los Santos Niños desconocido para mí que se conservaba en la basílica de San Miguel, tras la catedral uno de los principales templos de Palma de Mallorca. De momento quedó guardada en el apartado, por desgracia mucho más repleto de lo que yo desearía, de artículos pendientes de escribir, aunque nunca deseché la idea de hacerlo.
Tiempo después, en octubre de 2019, decidí reactivar el tema y, como por el momento no tenía previsto realizar un viaje a la isla y no sería por falta de ganas, opté por ponerme en contacto telefónico con el párroco don Antoni Gómez. Éste me atendió muy amablemente y, además de confirmarme la existencia del cuadro, me aportó unos datos muy interesantes sobre éste. Dado que entonces el templo estaba en obras quedamos para más tarde por ver si podría mandarme unas fotografías más detalladas, aunque de nuevo tropecé con mi falta crónica de tiempo y posteriormente llegaron la pandemia y la postpandemia, todo lo cual aplazó sine die esta segunda entrevista por responsabilidad, salvo en lo relativo a la pandemia, exclusivamente mía. Y como no deseaba demorarlo más, ya a punto de terminar 2025 me he propuesto por tercera -y espero definitiva- vez zanjar este asunto pendiente desde hace tanto tiempo con la información de que dispongo, sin perjuicio de que en un futuro pueda ampliar el artículo.
Antes de hablar del cuadro es preciso hacerlo de su entorno geográfico e histórico. En principio yo no consideraba a las Baleares una región propicia para el culto a los Santos Niños, ya que si bien durante la Alta Edad Media éste estuvo muy arraigado en la Cataluña Vieja -aproximadamente la actual provincia de Gerona y las comarcas septentrionales de las de Barcelona y Lérida, junto con el Rosellón- y en las áreas pirenaicas de Aragón, el cambio de la liturgia mozárabe a la romana en la segunda mitad del siglo XI en la Corona de Aragón, paralelo al de Castilla y los demás reinos cristianos peninsulares, suprimió la primacía del culto tradicional a los mártires paleocristianos, de manera que en los territorios reconquistados con posterioridad al cambio la consagración de nuevos templos a los mártires alcalaínos fue ya muy infrecuente.
Conviene recordar que cuando tuvo lugar la implantación de la liturgia mozárabe la reconquista aragonesa estaba mucho más retrasada que la castellana, ya que ciudades situadas tan al norte como Huesca y Lérida no fueron incorporadas al reino aragonés hasta 1096 y 1149 respectivamente -Toledo lo había sido en 1085-, mientras más al sur Tarragona lo fue en 1116, Zaragoza en 1118, Palma de Mallorca en 1229 y Valencia en 1238. En lo que respecta al resto de las Baleares la conquista de Mallorca concluyó en 1231, la de Ibiza y Formentera en 1235 y la de Menorca se retrasó hasta 1287.
Por consiguiente, no era de esperar que en el archipiélago balear se implantara el culto a los Santos Niños a raíz de su conquista, y efectivamente así ocurrió. Pero aunque ésta fue la tónica general en toda la península ibérica y los archipiélagos balear y canario, esto no impidió que en lugares muy alejados de las fronteras de los reinos cristianos a finales del siglo XI como Manises, Granada e incluso Las Palmas de Gran Canaria, por diferentes motivos existieran casos singulares mucho más tardíos: en Granada fue el propio Cardenal Cisneros quien fundó una parroquia todavía existente, y en Las Palmas les consagraron una ermita en el siglo XVI en agradecimiento por haber salvado a sus agricultores de una importante plaga. Y aunque en Palma su presencia se reduce al citado cuadro, que como veremos es relativamente reciente, esto no le resta importancia dada su singularidad.

Portada y torre de
la basílica de San Miguel. Fotografía tomada de la
Wikipedia
El cuadro, como he comentado, se encuentra en la antigua parroquia, nombrada basílica menor el 7 de octubre de 2018. Está situada al norte del casco antiguo en la calle de San Miguel, a 350 metros de la Plaza de España y a 750, en dirección contraria, de la catedral. Está considerada una de las iglesias más antiguas de Palma, ya que ocupó el lugar de una antigua mezquita y fue en ella donde se celebró el 31 de diciembre de 1229 la primera misa en la recién conquistada Palma, cuando todavía el rey Jaime I no había completado el dominio de la totalidad de la isla. El edificio actual fue construido en el siglo XIV en estilo gótico, conservándose de la fábrica original la portada y la torre mientras el interior es mayoritariamente barroco. Alberga también el santuario de la Virgen de la Salud, la patrona de Palma.
Pasemos ahora a estudiar el cuadro, que según afirmó mi interlocutor fue pintado por Bayeu. Al preguntarle a cual de los tres hermanos se refería no supo aclararme este punto, aunque no me resultó difícil averiguarlo.
Como es sabido, los Bayeu fueron una dinastía de pintores cuñados de Goya tras el matrimonio de éste con su hermana Josefa. El mayor y más conocido de ellos fue Francisco (1734-1795), que alcanzó un gran predicamento en Madrid llegando a ser nombrado pintor de la corte de Carlos III. Decoró varios palacios reales y también fue autor de cartones para la Real Fábrica de Tapices, de la que fue director, siéndolo también de la Academia de Bellas Artes. Fue amigo de Goya, a quien llamó a Madrid, protegió e introdujo en la corte.
Ramón, el menor de los tres, nació en 1744 y falleció en 1795. Trasladado también a Madrid trabajó con su hermano Ramón pintando cartones para la Real Fábrica de Tapices, y también colaboró con Goya en trabajos realizados en varias iglesias y monasterios en distintas ciudades. Asimismo trabajó como grabador.
Manuel, por último, nació en 1740 y falleció en 1809. A diferencia de sus hermanos eligió la vida monástica profesando como cartujo sin que su pertenencia a una orden de regla tan rigurosa le impidiera trabajar como pintor durante toda su vida. Su obra fue esencialmente de temática religiosa y gran parte de ella dedicada a decorar varios monasterios de su orden.

Autorretrato de
Manuel Bayeu (circa 1780-1790)
Fotografía tomada de la
Wikipedia
Dada su condición de monje de clausura en principio este último podría parecer el menos indicado como autor del cuadro de San Miguel, pero encontré un dato en su biografía que me inclinó sin la menor duda por él: aunque la mayor parte de su vida monástica residió en la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, cercana a Sariñena en la comarca aragonesa de Los Monegros, donde pintó numerosos murales, en 1804 fue enviado a la cartuja mallorquina de Valldemosa con el encargo de decorar la iglesia. Permaneció en Mallorca dos años, durante los cuales además de trabajar en la cartuja también ejecutó encargos en otros lugares de la isla antes de retornar a la península.
Por consiguiente, aunque no tengo certeza documental de que el cuadro fuera pintado por él, su autoría no puede resultar más evidente, sobre todo porque no he encontrado indicios de que ninguno de sus dos hermanos estuviera en Mallorca. Queda pendiente determinar si el encargo del cuadro partió de la parroquia de San Miguel o si por el contrario lo fue de la propia cartuja o de cualquier otra institución de la isla, siendo trasladado con posterioridad a esta iglesia.
El cuadro, que a juzgar por la estancia de fray Manuel Bayeu en Mallorca, hubo de ser pintado entre 1804 y 1806, recuerda al estilo de Goya, con el que Bayeu siempre se mantuvo en contacto al igual que con sus hermanos pese a las restricciones que le imponía su condición de cartujo. Justo y Pastor aparecen representados en una postura clásica, erguidos pese a mostrar el cuello degollado, sosteniendo las tablillas escolares y las palmas de martirio, aunque carecen de los nimbos y del resto de los atributos que les son habituales. Su aspecto es rubicundo y curiosamente sus vestimentas no son romanas sino similares a las de la época en la que el cuadro fue pintado. Ambos miran hacia el cielo con expresión de arrobo, bañados por un haz de luz que les indica su destino eterno.

Rótulo del
cuadro
Al pie del cuadro se lee el rótulo S. Justo y S. Pastor Mártires. Patrones de las Escuelas de Niños, lo cual además de confirmar que se trata de ellos podría indicar que su destino original pudiera haber sido un centro de enseñanza cuyo uniforme vestirían los mártires, aunque no puedo afirmar nada al respecto.
Publicado el 6-12-2025