Los Santos Niños en el Museo Marés de Barcelona



El Museo Marés de Barcelona tiene su origen, al igual que los madrileños Lázaro Galdiano, Cerralbo, Romántico -ahora del Romanticismo- o el Instituto de Valencia de don Juan, en una colección de arte privada, en esta ocasión la del escultor Frederic Marés, nacido en la localidad gerundense de Portbou en 1893 y fallecido en Barcelona en 1991.

Su figura como escultor fue importante pero ésta se sale de la temática del artículo, por lo que me voy a centrar en su colección de arte que, como acabo de comentar, fue el embrión del actual museo. Ésta estaba basada principalmente en arte religioso procedente de toda España, en especial de Castilla, y en 1946 su propietario decidió convertirla en un museo que donó al ayuntamiento de Barcelona.

El museo fue inaugurado de forma oficial dos años más tarde, ampliándose en los años posteriores hasta la última remodelación, que tuvo lugar a finales del siglo XX, aunque la última fase no se culminó hasta 2011. Está situado en unos edificios pertenecientes al antiguo Palacio Real, junto a la catedral, en pleno barrio gótico.

El museo posee, huelga decirlo, suficiente interés como para convertirlo en una visita obligada, pero lo que nos interesa aquí es la iconografía de los Santos Niños que conserva en sus salas.




Tallas barrocas de los Santos Niños Fotografía de Marta Jordán Bonet
tomada de mensajeradelahistoria.blogspot.com


Lo más importante son sin duda las dos tallas barrocas que representan a los mártires complutenses, que según las fichas del museo son de la primera mitad del siglo XVII. Son de madera policromada y, aunque de bulto, no representan a las figuras completas sino tan sólo los bustos hasta la cintura, siendo sus dimensiones 66 × 53 × 42 cm y 68,5 × 62 × 42 cm respectivamente. Representan a dos adolescentes, más que a dos niños, y los huecos de sus pechos indican que en su día fueron utilizadas como relicarios. Como atributos portan sendos libros, mientras sus trajes recuerdan a los hábitos universitarios de la época en la que fueron talladas.

Lamentablemente las fichas del museo no informan sobre su procedencia, sino únicamente que fueron donadas al museo por el propio Marés el 27 de noviembre de 1979. Pese a que disto mucho de ser experto en el tema no me recuerdan a la escultura religiosa española de la época, pudiendo ser quizá de escuela francesa tal como parecen indicar sus peinados así como su porte de adolescentes, más acorde con la tradición de Narbona que con la española, que tendía a representarlos como unos niños de corta edad.

Pero insisto, no puedo afirmar nada al respecto cuando ni tan siquiera las fichas del museo diferencian entre san Justo y san Pastor, aunque sí identifican inequívocamente a ambos como los representados en ellas.


Las dos placas que conserva el museo. Fotografías tomadas de la página web del museo


Poco más es lo que puedo decir de las imágenes, pero el museo nos reserva más sorpresas en forma de dos placas de bronce grabadas con un relieve representativo de los Santos Niños. Las dos son muy parecidas, si no idénticas, pero cuentan con diferentes números de catálogo. Están datadas en el siglo XVIII y son, según las fichas, de origen español aunque incluyendo un signo de interrogación. Las dimensiones de una de ellas son 10,5 × 7 cm y, aunque no se indican las de la otra, cabe suponer que sean similares.

Lo más curioso es que yo ya tenía localizadas otras también muy parecidas a las del Museo Marés1, una en el Museo Lázaro Galdiano de 10,2 × 7,2 mm -las dimensiones coinciden-, otra subastada en 2015, por lo que no puede tratarse de ninguna de las del Museo Marés, y una tercera perteneciente a la colección particular de José Félix Huerta, también de las mismas dimensiones. Lo que no coincide son las respectivas dataciones, lo que parece indicar que éstas debieron ser reproducidas en diferentes épocas tomando como modelo las anteriores.





Publicado el 9-11-2018
Actualizado el 9-11-2021