La presencia de san Diego en Cehegín (Murcia)





Fachada de la iglesia del convento de San Esteban



En la provincia de Murcia el culto a san Diego, al igual que ocurre en todo el sur peninsular, está muy arraigado. En Murcia capital existió un convento franciscano con su nombre en lo que entonces era una zona de huertas del extrarradio, conservándose iconografía suya en varias iglesias de la ciudad. También está presente en Cartagena, Lorca, Yecla o Almendricos, pero hasta la Semana Santa de 2025 desconocía que se encontrara también en Cehegín.

Cehegín es una localidad de 14.500 habitantes perteneciente a la comarca del Noroeste, limítrofe con las provincias de Albacete, Granada y Almería. Está situada a poco más de 6 kilómetros de Caravaca de la Cruz, la capital comarcal, siendo otras poblaciones importantes de la comarca Bullas, Calasparra y Moratalla.

Eclipsada por su más conocida vecina, famosa por la basílica donde se venera un Lignum crucis que cuenta con año jubilar propio, Cehegín merece una visita ya que posee un importante patrimonio artístico y natural, incluyendo yacimientos prehistóricos y la ciudad ibera de Begastri, posteriormente romana y visigoda.

La población actual, de origen musulmán, cuenta con un abigarrado y escarpado casco antiguo con varias iglesias, restos del castillo, un interesante museo arqueológico y un buen puñado de antiguas casas señoriales que dan buena muestra de su pujanza en siglos pasados. Pero no es aquí, pese a su interés, a donde deberemos dirigirnos para encontrarnos con el lego franciscano, sino a la ciudad nueva que experimentó un gran crecimiento a raíz de la reconquista del reino de Granada, del que Cehegín era fronteriza.




Retablo del crucero de la epístola. A la izquierda, imagen de san Diego


Los nuevos barrios se expandieron en torno al antiguo caserío musulmán, y pese a alcanzar una extensión mucho mayor que éste no llegaron a albergar ninguna iglesia a excepción de algunas ermitas. Una de ellas era la de San Esteban, situada extramuros en una zona de huertas, sobre la cual se construyó, en la segunda mitad del siglo XVI un convento franciscano que, pese a diversos avatares como el saqueo de las tropas napoleónicas, las desamortizaciones de 1820 y 1836 o los destrozos de la Guerra Civil, logró mantenerse hasta hoy junto con su comunidad franciscana.

Su iglesia acogió en 1725 la imagen napolitana de la Virgen de las Maravillas, que pronto se convirtió en la patrona del pueblo. A mediados del siglo XVIII se construyó la capilla de San José, aneja a la iglesia por el lado del evangelio del crucero y perpendicular a ésta, lo que dadas sus dimensiones da al conjunto una llamativa forma de L de cuyo vértice sobresaldría el camarín de la Virgen, construido sobre el antiguo presbiterio.

Pero comencemos con la descripción de mi hallazgo. En la Semana Santa de 2025 pasamos unos días repartidos entre Cehegín y Caravaca, en los cuales visitamos las dos poblaciones y otras cercanas incluyendo sus respectivas procesiones. En la información que nos proporcionaron en la oficina de turismo de Cehegín descubrí la existencia del citado convento de franciscanos, el cual llamó mi interés dado que se trataba del santuario mariano del pueblo, así como por su naturaleza franciscana. Evidentemente esto no garantizaba la presencia en él de iconografía de san Diego -de hecho la visita a las clarisas de Caravaca no dio ningún resultado-, pero no costaba nada comprobarlo.

Cuando llegué la mañana del Martes Santo la iglesia estaba cerrada, pero en su interior se encontraban los miembros de la cofradía de la Pasión de Cristo preparando la procesión del Prendimiento que realizaba su salida procesional esa noche. Entré por la puerta lateral de la capilla de San José, me dirigí a ellos y les expliqué que deseaba buscar una posible imagen o un cuadro de San Diego, a lo cual accedieron amablemente.




Imagen de san Diego


No tuve que ir demasiado lejos. En un retablo lateral situado al otro lado del crucero, el de la epístola, frente a la capilla de San José, encontré una imagen de san Diego inconfundible por su iconografía. Ocupaba una hornacina lateral del retablo, presidido por un calvario, y para que no cupieran dudas un rótulo situado bajo ella indicaba su nombre.

La imagen, de la que carezco de datos acerca de su autor, es posterior a la Guerra Civil, puesto que todas las que se conservaban en el templo fueron destruidas excepto la de la Virgen de las Maravillas, que se ocultó conservándose posteriormente en Murcia. Ésta representa el milagro de las rosas e incluye otro de los motivos iconográficos habituales del santo, una pequeña cruz que sostiene sobre el pecho con la mano derecha. Lamentablemente los cofrades no supieron darme más detalles, y no encontré a ningún miembro de la comunidad religiosa para preguntarle.

Consultando internet, concretamente en las fotografías reproducidas en Google Maps, descubrí una de ellas fechada en noviembre de 2021 donde aparece la imagen de san Diego colocada junto al altar de la Virgen de las Maravillas, lo que parece indicar que se celebra su festividad al menos a nivel litúrgico.




La imagen de san Diego perparada para la celebración de su fiesta
Fotografía de Manuel Ruiz Jiménez tomada de Google Maps


Hasta aquí lo relativo a la imagen actual, aunque tuve la suerte de encontrar, ya de vuelta en casa, un interesante artículo publicado en Alquipir , una revista de historia editada con carácter anual por el Archivo Municipal de Cehegín. Firmado por Miguel Écija Rioja y fechado en 1996, lleva por título Aportación a la historia del convento de Cehegín, en el que aparecen datos interesantes sobre el culto a san Diego.

Según el autor, que llegó a conocer de niño el convento -entonces albergaba una escuela- con anterioridad a la Guerra Civil, uno de los dos claustros, el de los padres, estaba dedicado a san Francisco y el otro, el de los hermanos -legos sin consagración sacerdotal-, a san Diego. Puesto que las descripciones modernas citan un claustro principal y un segundo de menor empaque arquitectónico, cabe deducir que el de san Diego sería el segundo, acorde con su condición de lego.

Al describir el interior de la iglesia Miguel Écija afirma que por el lado del evangelio -el izquierdo teniendo de frente el presbiterio-, pasada la capilla situada bajo la torre se encontraba una consagrada a san Diego, presidida por “una bella imagen de vestir, con hábito bordado en seda y oro”. Originalmente -de nuevo según Miguel Écija- la capilla estuvo bajo la advocación de san Buenaventura, estando documentada ya en 1683 la presencia en ella de san Diego. Como he dicho anteriormente esta imagen, probablemente barroca, desapareció en el saqueo del convento.




Bibliografía

www.murciaregion.es/ Convento de San Esteban
www.lapanoramica.es/ El convento de San Esteban por Abraham Ruiz Jiménez, cronista oficial de Cehegín
Aportación a la historia del convento de Cehegín


Publicado el 22-5-2025