La presencia de Cervantes en Carmona



Carmona es una pequeña ciudad de la provincia de Sevilla de cerca de 30.000 habitantes situada a poco más de 30 kilómetros de la capital, en el extremo nororiental de la comarca de los Alcores, una pequeña meseta que se alza sobre el valle del Guadalquivir. Pasa por ella la autovía de Andalucía, o A-4, que la une con Sevilla y Córdoba.

Como tantas otras poblaciones andaluzas, Carmona cuenta con una fecunda historia que se remonta varios milenios atrás hasta las primeras manifestaciones culturales aparecidas en nuestro país y, más en concreto, en el fértil valle del Guadalquivir, con los tartesios y los turdetanos. No es de extrañar, pues, que una de sus joyas arqueológicas sea su interesantísima necrópolis romana, un yacimiento excepcional que no puede ser pasado por alto.

Posteriormente llegarían los árabes, que también dejaron su impronta, y por último los cristianos, ya que Carmona fue reconquistada por el rey Fernando III en 1247 dentro de las campañas que le permitieron extender su soberanía por todo el valle del Guadalquivir. De estas dos últimas etapas Carmona cuenta con un importante patrimonio que resulta muy recomendable de visitar.

Pero lo que nos interesa en esta ocasión es la vinculación de esta población andaluza con el escritor del Quijote, el cual paró por estos lugares durante dos meses del año 1590, entre febrero y abril, en calidad de proveedor de las galeras reales, un trabajo que le daría multitud de sinsabores y que incluso le llevaría a la cárcel algunos años después. Y, aunque los carmonenses de su época no debieron ver con buenos ojos su estancia en la ciudad, dado que su profesión no era precisamente la más adecuada para ganar amigos, lo cierto es que sus descendientes decidirían, varios siglos después, considerar un honor la estancia en la ciudad del autor del Quijote, dedicándole una lápida que fue instalada -o al menos ahora lo está- en el zaguán de la Casa del Cabildo.




Casa del Cabildo, antigua sede municipal de Carmona


La Casa del Cabildo, construida en el siglo XVI en estilo renacentista, está situada en la plaza de Fernando III, centro neurálgico de la población. Pese al nombre por el que es conocida, que nos remite a instancias eclesiásticas, en realidad aquí hay que entender cabildo como concejo, es decir, como gobierno municipal, y de hecho este edificio fue tradicionalmente la sede del ayuntamiento carmonense, aunque en la actualidad, tras el traslado del mismo al vecino convento de los jesuitas frontero con la iglesia del Salvador, se siguen manteniendo en ella varias dependencias municipales.

La lápida, que como acabo de comentar está situada en el interior de la Casa del Cabildo y no en su fachada como cabría haber pensado en un principio. Está formada por azulejos pintados, y su diseño es prácticamente idéntico al de la colección de lápidas cervantinas existentes en Sevilla, lo que mueve a suponer que pudiera haber salido del mismo taller que las sevillanas aunque no está firmada. Rodeada por una cenefa decorativa, en la parte alta una guirnalda abraza por un lado al retrato de Cervantes y por el otro al escudo de la ciudad, orlados ambos por sendas coronas de laurel. La similitud existente entre la lápida carmonense y las sevillanas se extiende incluso hasta la rotulación de los textos, diferenciándose de ellas tan sólo por una mayor anchura forzada, es de suponer, por la superior longitud del texto.

La lápida de Carmona tampoco está fechada, por lo que tan sólo cabe especular sobre la fecha de su erección, siendo lo más probable que coincidiera con alguna de las efemérides cervantinas celebradas con toda pompa en España a principios del siglo XX, bien el centenario de la publicación del Quijote en 1905, bien el de la muerte de Cervantes en 1616, origen de la serie sevillana.

El texto de la lápida es el siguiente:




Lápida de la Casa del Cabildo


EL PRINCIPE DE LOS INGENIOS
MIGVEL DE CERVANTES SAAVEDRA
VISITÓ ESTA ANTIGVA CASA DE LA VILLA EN CALIDAD
DE COMISARIO DE LA ARMADA
EL DOS DE FEBRERO DE MDXC
LA SOCIEDAD CARMONENSE PARA EL
FOMENTO DEL TVRISMO ACORDÓ DEDICARLE ESTA MEMORIA
PARA PERPETVAR EL RECVERDO DE AQVEL SUCESO Y COMO HOMENAJE DE
SV MAS FERVIENTE ADMIRACIÓN


No acaba aquí el recuerdo a Cervantes en la ciudad de Carmona. En su callejero figura una calle dedicada al escritor alcalaíno, la cual está situada al norte del casco urbano, entre la de Argollón y la de Santa María de Gracia, sin que presente un aspecto digno de mención.

Existe asimismo un colegio público bautizado con el nombre de Cervantes y ubicado en la zona baja de la ciudad, concretamente en la ronda de León de San Francisco, no muy lejos de la necrópolis romana.


Publicado el 16-4-2012