Padre no hay más que ¿uno?



Cuando a principios del siglo XXI fue posible clonar seres humanos, resultó inevitable que, tarde o temprano, acabara naciendo el primer humano clónico pese a todas las prohibiciones iniciales, lo que obligó a suavizar las hasta entonces estrictas restricciones legales.

Lo que nadie previó, fueron las consecuencias de esta nueva realidad. Porque, ¿cómo determinar el parentesco de un clon? Hasta entonces, siempre había sido posible identificar a un padre y una madre biológicos en función de quien donara el espermatozoide y quien el óvulo. Pero ahora, ¿el clon sería hijo, o hermano, de uno de sus progenitores? Esto puede parecer trivial, pero no lo fue cuando hubo por medio herencias cuantiosas, lo que motivó complicados pleitos que hicieron de oro a los abogados.


Publicado en la edición digital de EL MUNDO y el 25-5-2004 en Ochocientos
Actualizado el 11-1-2011