Boda macabra



Noche de Ánimas en un cementerio vacío de vivos, pero repleto de muertos. Muertos felices, porque se va a celebrar una boda.

Él es el esqueleto descarnado de alguien que falleció víctima del cáncer. Ella es una masa putrefacta a quien el destino se le apareció en forma de accidente de tráfico. El oficiante es la propia Parca que, ataviada con su mejor sudario, imparte sus bendiciones desde el altar de una fría lápida.

Los invitados, todos aquellos que yacen allí olvidados, bailan alegres bajo los descarnados acordes de la Danza Macabra.

Lejano resuena el quebrado cantar de un gallo. La aurora se acerca, y llega de nuevo el tiempo de los vivos. Todos desaparecen bajo sus tumbas, aparentemente muertos... sólo aparentemente.


Publicado en la edición digital de EL MUNDO y el 25-11-2005 en Efímero