La verdadera historia de la paloma de la paz



Pasados cuarenta días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca, y para ver cuánto habían menguado las aguas soltó un cuervo que volando iba y venía mientras se secaban las aguas sobre la tierra.

Siete días después, para ver si se habían secado ya las aguas sobre la faz de la tierra, soltó una paloma que, como no hallase donde posarse, se volvió al arca, porque las aguas cubrían todavía la haz de la tierra. Sacó él la mano y, agarrándola, la metió en el arca.

Esperó otros siete días, y entonces llamó a su hijo Sem y le encargó que volviera a traerle la paloma. Éste bajó la vista al suelo y musitó con un hilo de voz:

-Padre, es que... se escapó. Como en el corral olía tan mal después de estar tanto tiempo cerrado, Cam y yo pensamos que vendría bien ventilarlo, sin darnos cuenta de que las jaulas estaban abiertas.

-Está bien, tráeme otra ave -rezongó Noé fulminándolo con la mirada.

Volvió Sem con un pájaro de feo aspecto bajo el brazo, provocando la ira de su padre.

-¿Eres idiota? ¿No ves que el dodo no vuela? ¡Quiero algo que vuele!

Sem se retiró sin pronunciar palabra alguna y retornó poco después, arrastrando con dificultad a un irritado buitre nada deseoso de colaborar con su captor.

-¡Sem! -gritó furibundo el patriarca-. ¡Te dije algo parecido a una paloma!

-Padre, es que... no sólo se nos escaparon las palomas. Este bicho era el único que quedaba, no se marchó porque no cabía por la ventana... bueno, también estaba el avestruz, pero pensé que no nos serviría.

-Está bien -suspiró Noé al borde de la desesperación-. Nos apañaremos con éste. Sube a la cubierta y suéltalo.

Y el buitre marchó del arca y volvió a la hora de la tarde; y he aquí que traía una tibia en el pico. Supo por esto Noé que las aguas no cubrían ya la tierra. Pero todavía esperó otros siete días y volvió a soltar al buitre, que no volvió más, por lo que supo que la tierra estaba ya seca.

Entonces habló Dios a Noé, diciendo:

-Salid del arca tú, tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos. Saca contigo a todos los animales que están contigo de toda especie, aves, ganados y todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra; llenad la tierra, procread y multiplicaos sobre ella.

Hizo una pausa y continuó:

-Pero será mejor que cambiemos un poco la historia. En lugar de un buitre será una paloma, y en vez de un hueso un ramo de olivo; que os conozco como si os hubiera creado y no quiero que en el futuro haya chistes a mi costa.


Publicado el 12-1-2015