Parentescos reales



Isabel la Católica y su nieto Carlos V



A todos se nos puede escapar un gazapo al escribir, y a mí el primero; de hecho en ocasiones no me he enterado de la metedura de pata hasta mucho más tarde. Por esta razón en los periódicos se implantaron los correctores, que revisaban los textos para enmendar los errores no sólo gramaticales o de redacción, sino también los despistes y las equivocaciones, es decir, los gazapos.

Por desgracia todo parece indicar que los correctores han desaparecido de las redacciones, probablemente para amortizar costes, y quizás pensando que con los correctores automáticos de word u otros programas sería suficiente... lo cual no es cierto, primero porque el los correctores ortográficos y de estilo de word, por poner un ejemplo, aunque resultan útiles también son falibles, de modo que si no tienes una buena formación académica pueden colártela. Y segundo, porque de momento ni siquiera la inteligencia artificial es capaz de enmendarte las meteduras de pata conceptuales, es decir, aquéllas frente a las cuales la mejor defensa es contar con una sólida cultura general o, cuanto menos, con la suficiente intuición -llamémosla así- como para consultar las fuentes pertinentes, ahora es bastante fácil con internet, cuando dudas de algo o algo no te suena.

Pero no, resulta más fácil tirar p'alante, con lo cual los periódicos están cada vez más invadidos por meteduras de pata que habrían causado sonrojo no hace tantos años no ya en los profesionales del periodismo, sino en cualquier lector medianamente culto. Pero como la incultura general también está avanzando a pasos agigantados entre la población gracias al desastre de las políticas educativas y al caballo de Troya de las redes sociales, pues ancha es Castilla.

Vaya un ejemplo, uno más de la pléyade con la que nos podemos encontrar. En El español, con fecha de 30 de enero de 2026, apareció el artículo titulado El salón secreto de la reina en La Alhambra que no se puede visitar y otras 4 cosas que no sabías, que describe unas estancias de la Alhambra de época renacentista cerradas al público, reproduciendo unas interesantes fotografías de las mismas. El artículo está francamente bien, y continúa con una serie de historias y anécdotas relacionadas con la Alhambra y con los Reyes Católicos, concretamente con su mausoleo en Granada.

Pero... al describir el entierro de Isabel la Católica en 1504, la redactora explica que la reina, efectivamente, quería ser enterrada en Granada, pero en una tumba sencilla en el convento -actual parador- existente en el recinto de la Alhambra, continuando de esta manera:


De hecho, ella quería que fuera una sepultura sencilla, con el hábito franciscano y ningún lujo. Pero su hijo Carlos V no estaba de acuerdo y ordenó construir la suntuosa Capilla Real en la catedral granadina.


Hombre, las genealogías reales, sobre todo las más antiguas, pueden llegar a ser complicadas cuando no enrevesadas, por lo cual no se le puede exigir a nadie no especializado que las domine; sería como seguir pretendiendo que nos supiéramos de memoria la lista de los reyes godos. Pero afirmar que Carlos V era hijo de los Reyes Católicos -para los ignaros aclararé que fue su nieto, hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso- es ya muy gordo porque se trata de dos de los monarcas más importantes y conocidos de nuestra historia, y si yo hubiera sido el profesor de la autora desde luego le habría cascado un cero tan grande como el sombrero de un picador. ¿O no tengo razón?

Por cierto, el ordinal V de Carlos le corresponde por el listado de emperadores del imperio alemán, como rey español fue el primero ya que hasta entonces no hubo en los reinos peninsulares ni en la recién formada España un monarca con este nombre (otra aclaración para posibles ignaros).


Publicado el 30-1-2026