El orden sí importa





La propiedad conmutativa se cumple con las manzanas, pero no
con las palabras de una frase. Ilustración tomada de la Wikipedia



Y mucho, además, ya que por más que se empeñen algunos, a diferencia de operaciones matemáticas como la suma o la multiplicación, en las que se cumple la propiedad conmutativa, en gramática no suele ocurrir lo mismo, de modo que el orden de las palabras de una frase sí afecta al sentido de la misma, que puede llegar a cambiar radicalmente al variar éste.

Véase, a modo de ejemplo, el titular que encontré en el diario 20 minutos de fecha 27 de junio de 2019: Identifican en una playa cántabra los restos humanos de un hombre que llevaba 25 años desaparecido.

Lo de “identificar en una playa” me sonaba extraño ya que los análisis forenses, y todavía más si media una identificación de ADN, se suelen realizar en unos laboratorios provistos de instrumental sofisticado, y no en la arena rodeados de bañistas. Por si fuera poco, una lectura literal podría inducirnos a pensar que los restos hubieran permanecido 25 años en la playa sin que nadie se apercibiera de su presencia, y que sólo después de cinco lustros habría tenido lugar su descubrimiento y su identificación...

Así pues seguí indagando, y ni siquiera necesité buscar la noticia en otros medios para comprobar que el suceso no era tan rocambolesco como parecía deducirse de la negligente redacción del titular, ya que en el cuerpo de la noticia lo explicaban correctamente redactado:


“La Guardia Civil ha identificado unos restos humanos encontrados en la playa de La Tablía, en la localidad cántabra de Suances, hace 25 años, que pertenecen a un hombre desaparecido en Vigo (Pontevedra) y cuya ausencia fue denunciada en marzo de 1994.”


Lo cual sí encaja porque, como cabía suponer, lo que tuvo lugar en la playa no fue la identificación del cadáver sino su descubrimiento hace veinticinco años, habiendo sido posible realizarla gracias a los avances en las técnicas de análisis del ADN. Poco le habría costado al redactor del titular escribir Identifican los restos humanos descubiertos hace 25 años en una playa cántabra, pero por la razón que fuese no lo hizo.


Estrambote

Volvamos a fijarnos en el titular, porque el gazapo tiene propina: Identifican en una playa cántabra los restos humanos de un hombre que llevaba 25 años desaparecido (el subrayado es mío).

Bien, la verdad es que resulta bastante normal que unos restos humanos pertenezcan a un hombre -me refiero, claro está, a alguien perteneciente a la especie humana- ya que, en caso de tener éstos una procedencia animal, nos encontraríamos sin duda en una situación similar a la imaginada por H.G. Wells en La isla del doctor Moreau, en la que se describe cómo un excéntrico científico lograba crear seres humanoides partiendo de diferentes animales.

A no ser, claro está, que su autor hubiera sido víctima en el momento de escribirlo de un ataque agudo de correccionitis política, la cual le habría movido a especificar no sólo la naturaleza humana de los citados restos sino también su sexo, que no su género; aunque digo yo que en caso de haberse tratado de los restos humanos de una mujer habría seguido siendo una redundancia innecesaria por completo.


Publicado el 27-6-2019