Fragata en miniatura

El patrullero
Furor. Fotografía tomada de la
Wikipedia
Titular de una noticia publicada en Libertad Digital con fecha 6 de abril de 2026: El BAM Furor realiza un ejercicio de adiestramiento con una fragata portuguesa en el Golfo de Guinea. Y no se trataba de una genialidad del responsable de redactar los títulos, ya que en el texto del artículo se insistía en ello:
El Buque de Acción Marítima (BAM) P-46 Furor de la Armada ha llevado a cabo un ejercicio de adiestramiento tipo PASSEX con la fragata portuguesa NRP Centauro durante su actual despliegue en el Golfo de Guinea. La actividad se ha desarrollado en aguas próximas al archipiélago de Santo Tomé y Príncipe, en el marco de las misiones de presencia marítima coordinada impulsadas por la Unión Europea.
Lo cual me extrañó ya que los buques de acción marítima, aunque están diseñados para desempeñar diferentes funciones conforme a su equipamiento -son buques modulares adaptables a distintas configuraciones-, en el caso del Furor se trata de un patrullero de altura, es decir un navío auxiliar dedicado a labores de patrullaje y no de combate, aunque eso sí con unas capacidades superiores a las de otros patrulleros.
Las fragatas, por el contrario, son buques de combate de mayor tamaño y potencia de fuego que las corbetas y menor que los destructores, aunque los límites entre un tipo de buque y otro en ocasiones son difusas. Pero si bien un patrullero de altura y una corbeta, o una fragata y un destructor, pueden estar próximos en tamaño o en armamento, no ocurre lo mismo con un patrullero incluso de altura -los mayores de esta heterogénea categoría- y una fragata.
Así, mientras los patrulleros de la clase Meteoro a la que pertenece el Furor, la más moderna y de mayor capacidad de la Armada española, tienen una eslora -longitud- de 94 metros y un desplazamiento -tamaño- de 2.500 toneladas, en las fragatas de la clase Santa María el desplazamiento es de 4.100 toneladas, en las de la clase Álvaro de Bazán oscila entre las 5.800 y las 6.250 toneladas mientras es de 6.000 en las de la clase Bonifaz actualmente en construcción. Como se ve la diferencia es muy notable aun sin contar con el armamento, más propio de tareas policiales en el caso de los patrulleros.
Las fragatas portuguesas, aunque de un tamaño inferior al de las españolas, son evidentemente mayores que el Furor y cuentan con un armamento muy diferente al de éste, por lo cual aun sin tener muchos conocimientos de los buques militares me extrañó sobremanera esa extraña combinación completamente inhabitual al tratarse de buques con cometidos muy diferentes y difícilmente compatibles.
Ya por curiosidad, y dado que en el artículo decían el nombre del buque portugués, procedí a buscarlo en internet, algo al alcance de cualquier periodista. El resultado fue el que suponía: el Centauro no era en modo alguno una fragata, sino como cabía esperar un patrullero. Más concretamente, como se indicaba en la página Infodefensa, se trata de una lancha de patrulla rápida diseñada para misiones de vigilancia marítima, control de espacios marítimos y apoyo a operaciones de seguridad; nada que ver con las fragatas.
En resumen ambos buques eran patrulleros, aunque ni siquiera de la misma envergadura: 27 metros de eslora y 94 toneladas de desplazamiento el portugués frente a los 94 metros y las 2.500 toneladas del español; lo que no indica que el de nuestros vecinos fuera peor, España también los tiene similares, sino que por las razones que fueran se eligió esa combinación con dos patrulleros, no con un patrullero y una fragata porque simplemente hubiera resultado disfuncional al tratarse de buques con misiones completamente distintas.
Y para llegar a esta conclusión, insisto, no hacía falta ser un experto -yo no lo soy- en temas militares, hubiera bastado con pensar un poco y buscar los datos en internet tal como yo hice; y les aseguro que no me costó ningún trabajo encontrarlos.
Publicado el 7-4-2026