La verdadera historia de la expulsión del Paraíso
Yahvé se encolerizó al descubrir que Adán y Eva habían le habían desobedecido comiendo del fruto del árbol prohibido. A Eva le dijo:
-Por haberte dejado engañar por la serpiente, parirás con dolor y obedecerás siempre a tu esposo.
Y a Adán le sentenció:
-Por haberme desobedecido maldeciré la tierra; con esfuerzos la labrarás y habrás de ganarte el pan con el sudor de tu frente.
Bueno -pensó él-. Así no me aburriré. Ya estaba harto de catalogar bichos raros y de no poder ir al bar a tomar unas cervezas con los amigos mientras vemos la retransmisión de un partido de fútbol.
-Y sufrirás el acoso de los inspectores de Hacienda -continuó Yahvé.
Adán comenzó a palidecer.
-Y padecerás la tortura de los trámites burocráticos.
Adán comenzó a temblar.
-Y soportarás a todas horas a los políticos.
Adán comenzó a llorar.
-Y te desquiciarán los contestadores automáticos de atención al cliente.
Adán comenzó a gemir.
-Y te exasperarán las llamadas telefónicas con fines comerciales.
Adán comenzó a revolcarse por el suelo.
-Y atronarán por todos lados cantantes de reguetón, rap, trap, pop, heavy metal, punk y todo tipo de estilos discotequeros.
Adán comenzó a sufrir convulsiones.
-Y... -continuó sentenciando el implacable Yahvé, aunque ya sin efecto alguno puesto que el desdichado Adán yacía inconsciente víctima de un soponcio.
Publicado el 28-7-2025