Adán y Evas



Dijo entonces Yahvé: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre las bestias de la tierra, y sobre cuantos animales se mueven sobre ella”.

Y creó Yahvé al hombre a imagen suya, y los creó macho y hembra; y los bendijo, diciéndoles: “Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados, y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra.”

(Génesis I, 26-28)

* * *

Formó Yahvé al hombre del polvo de la tierra y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado.

Y dijo Yahvé: “No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda semejante a él.” Hizo Yahvé caer sobre Adán un profundo sopor y, dormido, tomó una de sus costillas, cerrando en su lugar la carne, y de la costilla que de Adán tomara, formó Yahvé a la mujer y se la presentó a Adán. Adán exclamó: “Ésta es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; se llamará Varona, porque del varón ha sido tomada”.

(Génesis II, 7, 18, 21-23)


Con lo cual Adán se convirtió en bígamo involuntario al haber creado Yahvé a Eva I a la par que a él el sexto día de la Creación, y a Eva II tras arrancarle Yahvé una costilla -todavía le dolía la cicatriz cuando cambiaba el tiempo- tras descansar el séptimo día.

Por consiguiente, el problema se le multiplicó por dos al padre de la humanidad. Expulsado del Paraíso a consecuencia del engaño al que fue sometida una de sus dos mujeres por la pérfida serpiente, Adán se vio obligado a ganarse el pan con el sudor de su frente para mantener a ambas, añorando la regalada vida de la que había disfrutado mientras vivió en el Paraíso.

Y lo peor de todo fue que nunca logró averiguar cual de las dos había sido la culpable de su destierro.


Publicado el 10-12-2025