Science & Fiction, una colección singular

Siguiendo la estela de la precursora colección Futuro (1953-1954), se puede considerar a la década comprendida entre 1955 y 1965 como la edad de oro de las colecciones de bolsilibros de ciencia ficción. En esos años, o bien en la mayor parte de ellos, estuvieron presentes en los quioscos las dos grandes colecciones Luchadores del Espacio (1953-1963) de Editorial Valenciana y Espacio (1954-1972) de Toray, acompañadas por otras colecciones menores de las cuales varias eran también de Toray como SIP (1960-1962), Best Sellers del Espacio (1961-1963) y Espacio Extra (1962-1964), y el resto de otras editoriales: Vida Futura de Batería (1955), Robot de Mando (1955-1956), Science & Fiction de Mateu (1956), Kemlo de Cedro (1958), Naviatom de Manhattan (1962) o Tab Taylor de Delosa (1964).
Tamaña proliferación tenía una cara oculta: salvo Luchadores y Espacio ninguna de las restantes lograron mantenerse en el mercado durante demasiado tiempo. De las tres pertenecientes a Toray tan sólo SIP llegó a los 81 números mientras sus hermanas Espacio Extra y Best Sellers no pasaron de los 27 y los 25 respectivamente, aunque en este caso puede que sus cierres se debieran no sólo a un bajo nivel de ventas sino también a la política editorial a la hora de valorar esta auto competencia.
Al resto les fue mucho peor. Robot, la más longeva, logró alcanzar los 15 números, Science & Fiction se quedó en 9, Kemlo en 7 y Naviatom en 4, mientras Vida Futura y Tab Taylor ni siquiera llegaron a publicar un segundo número.
La conclusión es clara: en un mercado tan reñido, sobre todo teniendo en cuenta que la ciencia ficción nunca alcanzó el nivel de ventas de otros géneros como el del oeste, el romántico o el policíaco, resultaba extremadamente difícil abrirse camino compitiendo con las dos grandes, todavía más cuando Toray había diversificado su oferta con las colecciones menores. Así pues, no es de extrañar que ninguna de ellas llegara a consolidarse como sin duda sus respectivas editoriales hubieran deseado.
Por consiguiente la mayoría acabaron siendo rápidamente olvidadas incluso por los investigadores del tema, y sólo recientemente han sido reeditadas algunas de ellas gracias a la actividad de la Asociación Cultural Hispanoamericana Amigos del Bolsilibro (ACHAB). En ocasiones fueron desconocidas incluso para mí, a excepción de sus datos más básicos como el nombre de la editorial, el listado de títulos y autores (en realidad seudónimos) o los años de publicación.
Esto fue lo que me ocurrió con Science & Fiction, pese a que no era de las del pelotón de cola, de la cual tan sólo contaba con un ejemplar que no recuerdo como y donde lo conseguí y ni siquiera había leído. Sí disponía del listado de títulos y sabía que todos ellos habían sido escritos por Julio Vázquez Gimeno bajo el seudónimo de Dick Conderoga, así como que habían sido publicados por la editorial Mateu en 1956. Pero eso era todo. Gracias a que los amigos de ACHAB, tras proponerme que escribiera el prólogo, me facilitaron copias de las ocho novelas restantes e información sobre su autor, pude leer la serie completa, escribir el prólogo y escribir también este artículo.

Julio Vázquez Gimeno.
Fotografía publicada en
La Región
Tanto para el autor como para la editorial ésta sería su única y breve incursión en el ámbito de los bolsilibros de ciencia ficción. La editorial Mateu fue fundada en Barcelona en 1944 por Francisco Fernández Mateu, desapareciendo en 1973. Pese a no ser una de las más importantes, sí alcanzó una notable relevancia principalmente en el ámbito de la literatura juvenil, destacando las diferentes colecciones que compartían el título común Cadete (Juvenil Cadete, Clásicos Cadete, Cadete Infantil, Cadete con Faldas) aunque también abordó otros nichos de mercado tal como era habitual en las editoriales de literatura popular de la época.
Mateu tampoco prestó prácticamente atención a la ciencia ficción fuera del formato de los bolsilibros, ya que según La Tercera Fundación tan sólo publicó dentro de sus diferentes colecciones algunos títulos sueltos, por lo general clásicos de autores como Julio Verne, Mark Twain, Jack London, H. Rider Haggard, Edgard Allan Poe o Anatoly Dneprov, sin llegar a crear una colección específica salvo quizás la fallida Biblioteca Moderna, cuyos dos únicos títulos estuvieron dedicados a obras de autores para mí completamente desconocidos, Rusia contra Estados Unidos de Leonard Engel y S. Piller y Locura de superhombre de Noëlle Roger.
Julio Vázquez Gimeno, único autor de la colección Science & Fiction, nació el 9 de agosto de 1909 en la localidad pontevedresa de Porriño y falleció el 12 de marzo de 1984 en Orense a los 75 años de edad. Periodista de profesión, ejerció su trabajo en el diario orensano La Región. Sus novelas aparecen firmadas con el consabido seudónimo anglosajón de Dick Conderoga, el cual el propio autor afirmó haber tomado del nombre de un barco, sin duda el portaaviones norteamericano USS Ticonderoga botado 1944 y dado de baja en 1973. Estos nueve bolsilibros, publicados en 1956, fueron su única contribución al género y asimismo su única incursión en el ámbito de los bolsilibros, aunque fuera de él desarrolló una notable actividad literaria escribiendo novelas y poesías.
A diferencia de lo que era habitual en las colecciones de bolsilibros, salvo de forma parcial en Luchadores del Espacio, los nueve títulos de la colección no son historias independientes sino que corresponden a otras tantas entregas de un único relato estructurado en forma de serie, de forma similar a sus homólogas de la televisión de mi infancia -y posteriores a las novelas de Julio Vázquez Gimeno- como Star Trek, Los invasores o Perdidos en el espacio.

Portada de uno de los dos tomos
de la reedición de ACHAB
Tal como solía ocurrir en los bolsilibros de los años cincuenta las novelas de Dick Conderoga están claramente influenciadas por la space ópera típica de la literatura pulp, así como por el cine norteamericano de serie B que a diferencia de la ciencia ficción contemporánea sí llegaba a nuestro país. Por consiguiente en ellas priman la ingenuidad y la aventura en estado puro despreocupándose el autor de cualquier sometimiento a las leyes de la ciencia e incluso a las de la lógica, lo que no impide que nos sorprenda por la originalidad y el desparpajo de sus argumentos a los cuales se suma un humor lindante en la ironía.
Su esquema argumental es sencillo, consistiendo básicamente en el relato de una huida desesperada de los protagonistas que, siempre perseguidos por su tenaz enemigo, van recalando en diferentes planetas a cada cual más extraño y sorprendente. Y aunque al leerlas nos puedan resultar anticuadas y en ocasiones estrambóticas, es aquí donde radica su atractivo al igual que ocurre cuando leemos a Doc Savage, Flash Gordon o John Carter , o bien cuando vemos Ultimátum a la Tierra, Planeta prohibido, El enigma de otro mundo, La Tierra contra los platillos volantes o La invasión de los ladrones de cuerpos, clásicos reconocidos en los que es preciso renunciar a la incredulidad para poder disfrutar de ellos.
En resumen, se trata de unas novelas -o de un relato, como se prefiera- curiosas y originales dentro del ámbito de los bolsilibros de ciencia ficción de la época, cuando la influencia del pulp comenzaba a ser reemplazada por la de la moderna ciencia ficción norteamericana.
Relación de títulos
| Nº | Título | Autor |
| 1 | Los cielos robados | Dick Conderoga |
| 2 | A la Tierra no se puede volver | Dick Conderoga |
| 3 | Los enigmas de otros seres | Dick Conderoga |
| 4 | La increíble aventura de Anthony Hill | Dick Conderoga |
| 5 | El espejo viviente de la Tierra | Dick Conderoga |
| 6 | El cielo de los dos soles | Dick Conderoga |
| 7 | El nacimiento de los hombres mecánicos | Dick Conderoga |
| 8 | El misterio de los hombres pájaro | Dick Conderoga |
| 9 | Siempre sucede lo inesperado | Dick Conderoga |
Publicado el 5-12-2025