El planetillo furioso





Energía Z, firmada por el Profesor Hasley y número 127 de la primera edición, será en esta ocasión la novela que ceda la portada al número 44 de la nueva Saga de los Aznar. En ella continúa la narración de la lucha entre valeranos y ankoranos, en una línea muy similar a la de los antiguos conflictos con los nahumitas. Una vez hechos con el control del autoplaneta tras sufrir las bajas de veinte mil combatientes, y a salvo en las profundidades del espacio, los valeranos proceden a reducir los últimos focos de resistencia enemiga a la par que se reparan los importantes destrozos sufridos por el planetillo y comienza la construcción de una nueva flota sideral que pueda reemplazar a la robada por los ankoranos. Para poder realizar tan enorme esfuerzo se procede a materializar a la totalidad de la población del autoplaneta, descubriéndose con desolación que los ankoranos se han apoderado de las cintas vetatom de más de cuatro millones de valeranos, a los que han materializado en Ankor gracias a unas karendón robadas. Evidentemen­te la existencia de estos rehenes, entre los cuales se cuenta la esposa del propio Almirante Mayor, dificulta enormemente la lucha de Valera, encaminada también a abolir la injusta tiranía de Ankor sobre el resto de las naciones del planeta, la cual sospechan los valeranos que pudiera acabar convirtiéndose en genocidio al no necesitar ya los ankoranos, gracias a las karendón robadas, la mano de obra esclava procedente de las naciones sojuzgadas de Uhlán.

Pero la situación no se presenta fácil, primero porque la existencia de los rehenes supone un importante freno a las posibles iniciativas bélicas de los valeranos, y segundo porque los cien mil cruceros que obran en poder de los ankoranos son una importante fuerza bélica imposible de contrarrestar por Valera, cuya industria necesitaría muchos años trabajando al límite de sus capacidades para poder poner en pie una armada similar. Por esta razón, y al igual que ocurriera en el pasado, los valeranos deciden recurrir al ingenio alumbrando dos nuevos y revolucionarios inventos que pudieran inclinar la balanza a su favor: Los trompos, unas nuevas astronaves en forma de platillo volante prácticamente macizo, muy resistentes a los rayos de luz sólida al contar con una coraza de dedona mucho más gruesa que la de los cruceros, y una variante de las karendón, las trasla­tor, que ofician de hecho como unas máquinas teletransportadoras de materia, contando también con el auxilio de los uhlanitas de otras nacionalidades traídos como obreros por los ankoranos y liberados por los valeranos, los cuales son ahora sus aliados en la lucha contra el enemigo común.

El plan de acción es sencillo. Un año después de su fuga Valera vuelve a las cercanías de Uhlán con el propósito de desembarcar un cuerpo expedicionario en el planeta. Puesto que los valeranos carecen también de ejército autómata se ven imposibilitados de desarrollar una guerra clásica, por lo que sus estrategas han decidido llevar adelante un plan ideado por el joven Miguel Ángel Aznar: Aprovechando a los antiguos prisioneros uhlanitas, intentarán crear un movimiento subversivo en las distintas naciones sometidas al yugo ankorano, siendo su meta conseguir una sublevación del planeta contra sus crueles enemigos. Para ello cuentan con el concurso de los toscos, pero eficaces, trompos, parte de los cuales está previsto que se escabullan entre las líneas enemigas aprovechando la confusión de una batalla sideral para, tras aterrizar en lugares seguros, materializar vía karendón traslator a los agentes uhlanitas encargados de socavar el poderío ankorano. Previamente el Almirante Mayor, tras haber realizado una exhibición del potencial bélico valerano, ha intentado de forma infructuosa negociar con el líder ankorano la liberación de los rehenes, con lo cual la solución bélica se plantea como la única vía capaz de resolver el conflicto.

Pese a tener que enfrentarse con toda la antigua flota sideral valerana, ahora en poder de los ankoranos, los trompos consiguen derrotar a los poderosos cruceros, sorprendiendo a los inexpertos astronautas enemigos con una táctica completamente diferente a las doctrinas clásicas; y, tal como estaba previsto, un gran número de trompos provistos de karendón traslator consiguen aterrizar sin problemas en los lugares de Uhlán previamente designados. En uno de esos trompos viaja Miguel Ángel Aznar hijo el cual, aunque su objetivo original era uno de los estados vasallos de Ankor, se ve arrastrado por las circunstancias hasta una de las principales ciudades del propio Ankor, escondiendo su navío en el fondo del profundo fiordo donde se asienta ésta. Tal vía de acción no estaba inicialmente prevista, pero los responsables del plan deciden aprovecharse de la situación cuando descubren que allí se encuentran prisioneros parte de los valeranos secuestrados.

Con objeto de auxiliar a los tripulantes del trompo, son enviados vía karendón traslator primero Edward Roerich -curiosamente ahora Pascual Enguídanos no pone la menor objeción a la desmaterialización del alemán venido del pasado- y, poco después, Lauda Conak, la ankorana secuestrada en Valera por Fidel Aznar y Edward Roerich, la cual, disconforme con el régimen tiránico de su país, ha aceptado colaborar con los valeranos. Aprovechando que Lauda conoce la ciudad, Miguel Ángel Aznar decide acompañarla hasta ésta fingiendo ser una pareja de recién casados. Así lo hacen sin ningún tipo de incidente e incluso con un escarceo amoroso incluido, descubriendo que los ankoranos mantienen prisioneros allí a unos seis mil valeranos. De vuelta al trompo Miguel Ángel Aznar se desespera, ya que la karendón traslator de la nave no tiene capacidad suficiente para desmaterializarlos a todos en un tiempo suficientemente corto. Salvo que...

Los ankoranos han construido una enorme karendón grada en los astilleros de la ciudad. Aunque su misión original es la de fabricar objetos de gran tamaño, éstos la han utilizado para hacer desaparecer  -asesinándolos, puesto que no conservan las cintas vetatom- a los trabajadores de otras nacionalidades que ya no necesitan como mano de obra. A la indignación por su iniquidad le sucede el entusiasmo de los protagonistas. ¿No pueden utilizarla asimismo para desmaterializar a los prisioneros? Puesto que en Valera se conservan sus cintas vetatom -los ankoranos utilizaron para materializarlos cintas antiguas que se conservaban por precaución- no sólo podrían ser rescatados en el autoplaneta, sino que además no recordarían las penalidades pasadas durante el año de cautiverio.

Rápidamente se pone en marcha el plan. De Valera envían al trompo, vía karendón traslator, un comando de fuerzas especiales cuya misión será asaltar el antiguo castillo donde permanecen prisioneros los valeranos para, una vez rescatados éstos, conquistar los astilleros de forma que puedan ser desmaterializados en la karendón grada. Simultáneamente, y gracias a las armas miniatura -los abejorros copiados de los sadritas-, sembrarán el caos en la ciudad con objeto de desorientar y distraer al poderoso ejército ankorano. El plan es ejecutado conforme a lo previsto, y Miguel Ángel Aznar tiene la satisfacción de devolver sanos y salvos a Valera a la totalidad de los prisioneros. Acto seguido son los comandos los que ponen tierra por medio y, por último, es el propio Miguel Ángel Aznar quien retorna al autoplaneta. Aunque seis mil personas son una mínima parte de los más de cuatro millones de rehenes, se trata de un golpe de mano cuyo efecto psicológico puede ser inmenso. Y además... Entre los rescatados está la propia madrastra de Miguel Ángel, la esposa del Almirante Mayor, lo que supone ser una inesperada y agradable sorpresa. No obstante, la guerra será larga y su final imprevisible.

A título de curiosidad cabe reseñar que, además de la ya mencionada similitud de esta historia con la de la antigua invasión nahumita, en esta  novela es posible también rastrear parte de la trama de Raza diabólica, último título de la serie de Más allá del Sol, también de este autor aunque no perteneciente a la Saga de los Aznar; en ambos casos es un terrestre o valerano -Miguel Ángel Aznar en esta ocasión- quien se infiltra en las filas enemigas, aprovechando el autor para comparar ambas sociedades, la justa e igualitaria de Valera con la tiránica y dictatorial de sus oponentes. Asimismo el protagonista intentará en ambos casos crear una quinta columna en los pueblos sojuzgados, la cual facilitará la victoria final de los libertadores.



Publicado el 28-10-1998 en el Sitio de Ciencia Ficción