Profesor Ferrer



Ingeniero perteneciente a la colonia de exiliados del Rayo que huyeron de la Tierra tras la derrota de los humanos frente a los thorbods (La abominable Bestia Gris), fundador de una afamada dinastía de científicos. Desempeñó un destacado papel en la colonización de Redención, siendo el responsable del desarrollo tecnológico de la nueva colonia y de la explotación de varios yacimientos mineros, aunque en la segunda edición parte de sus cometidos -los relativos a los yacimientos de uranio- fueron asumidos por un nuevo personaje, el profesor Durero (La conquista de un imperio). Acompañó a Fidel Aznar en su viaje a Umbita, capital del reino de Saar, donde descubrieron con horror el monstruoso culto al dios Tomok, creado por los hombres de silicio con el fin de obtener seres humanos para su consumo como ganado. Tras la destrucción del falso ídolo, analizó los restos del mismo llegando a la conclusión de que, dado su nivel tecnológico, estos seres pudieran ser una amenaza para la incipiente colonia terrestre (El reino de las tinieblas).

Cuando un año más tarde estalló la guerra abierta entre la humanidad y los hombres de silicio, ante la imposibilidad de afrontar con éxito los embates enemigos con los medios de que disponían los exiliados del Rayo propuso la construcción de armas y aviones completamente construidos con vidrio y materiales plásticos, por ser éstos inmunes a los rayos Z, debiéndose recurrir a los explosivos convencionales por ser los atómicos de naturaleza metálica. Una vez que los primeros aviones de cristal demostraron su capacidad de combate, embarcó en el Rayo acompañando al profesor Valera en su viaje de exploración al planetillo descubierto por este último, al que propuso bautizar con su nombre. Tras comprobar la existencia de dedona en el planetillo, volvieron a Redención con un cargamento de este metal que permitió dotar a los destructores de un blindaje invulnerable a los rayos Z del enemigo, lo que condujo a los terrestres a la victoria. Asimismo, una vez descubierto el carácter hueco de Valera aceptó con entusiasmo la propuesta de Fidel Aznar de convertirlo en un gigantesco autoplaneta (Dos mundos frente a frente).

En la segunda edición de la Saga desaparecen todas las referencias a este personaje correspondientes a la suprimida novela Dos mundos frente a frente.


Publicado el 5-4-2003 en el Sitio de Ciencia Ficción