El Bañuelos





Quizá no todas las personas sepan que la red hidrográfica complutense no se limita tan sólo, además del Henares, a los arroyos Camarmilla y Torote. Existen algunos barrancos que bajan desde los cerros a desembocar en la margen izquierda del Henares, barrancos de muy escasa importancia y que veremos en su día. Pero existe también un pequeño arroyo que discurre entre los cauces de sus hermanos mayores, Torote y Camarmilla: el Bañuelos.

La importancia del Bañuelos es muy pequeña tanto en lo referente a su caudal como a la longitud de su curso, pero estimo que es conveniente traerlo a estas páginas para que pueda ser más conocido por los alcalaínos que a buen seguro en gran número desconocen incluso su existencia.

No nace el Bañuelos como tal arroyo, sino que se forma por la unión de dos cursos de agua, los arroyos de Valmediano y de la Cuba. Por tal motivo es conveniente estudiar primero estos dos pequeños arroyos antes de continuar con la descripción de nuestro arroyo, el Bañuelos.

El arroyo de Valmediano, de aguas temporales en todo su recorrido, nace a 750 metros de altitud en la pequeña loma de 765 m. de altitud denominada Retamar de Valmediano, en el límite entre los términos municipales de Fresno de Torote y Camarma de Esteruelas. El arroyo recién formado desciende en dirección sur por la parte oriental del término de la primera de estas localidades para a continuación bordear por el este el límite del alfoz de Daganzo de Arriba siguiendo un curso paralelo y muy próximo al cauce del río Torote, del cual le separan en algunos puntos apenas trescientos cincuenta metros. Sin embargo el Valmediano no desemboca en el Torote sino que continúa su curso paralelo al mismo, cortando el extremo suroeste del término municipal de Camarma de Esteruelas para, tras penetrar por el noroeste en el de Alcalá de Henares, torcer luego su curso hacia el sureste sin llegar a cruzar la carretera de Daganzo encontrándose con el arroyo de la Cuba, que le afluye por la izquierda, a 620 metros de altitud en las proximidades del kilómetro 5 de la ya citada carretera comarcal C-100 que une Alcalá de Henares con Daganzo de Arriba. Su curso tiene una longitud de nueve kilómetros y medio.

El arroyo de la Cuba, por su parte, nace a 680 metros de altitud al sur del vértice de Valdehornos, en el término municipal de Camarma de Esteruelas, no muy lejos de donde lo hace el arroyo de Valmedianillo, último afluente del Camarmilla. Su curso, de aguas temporales en todo su recorrido al igual que su compañero Valmediano, discurre en dirección norte-sur a través de los términos municipales de Camarma de Esteruelas, en el que se le une un pequeño afluente por la margen derecha, y de Alcalá de Henares, en el que penetra por las proximidades del vértice topográfico de Recolecta, vértice que le separa del arroyo de Valmediano. Al sur de este vértice, tal y como he dicho anteriormente en las proximidades del kilómetro 5 de la carretera de Daganzo, se unen ambos arroyos para formar el Bañuelos. El curso del arroyo de la Cuba tiene una longitud de 4,5 kilómetros.

Así formado el Bañuelos, ya en el propio término municipal de Alcalá de Henares, desciende en dirección sur hasta las proximidades del polígono industrial Azque, lugar en el que cruza la carretera de Daganzo. A partir de aquí sigue siempre en dirección sur, aún con régimen de aguas temporales para atravesar a continuación la carretera de Ajalvir en su kilómetro 3, justo en la cota de los 600 metros. Tras describir una pequeña curva volvía a adoptar la dirección sur típica de su curso, atravesando la todavía inexistente autovía y los terrenos donde se asienta el barrio de la Garena, aproximadamente a la altura del edificio de Hipercor, para finalmente cruzar la vía férrea en el kilómetro 30 y, poco después, la antigua carretera nacional II, hoy M-300. Torcía luego en dirección suroeste para, tras pasar por los terrenos de la antigua factoría de Ibelsa, desembocar en el Henares por su margen derecha en el lugar denominado Matillas.

Su curso, desde su formación en el noroeste del término municipal de nuestra ciudad, a 620 metros de altitud, hasta su desembocadura a 580 metros de altura sobre el nivel del mar, tenía una longitud de unos 6 kilómetros, de los cuales tan sólo los tres últimos eran de caudal muy reducido y cuando lo llevaba. Si a estos 6 kilómetros les sumamos los nueve y medio del arroyo de Valmediano, el más largo de los dos que lo forman, obtenemos una longitud total de 15,5 kilómetros, que otras fuentes reducen a 14,5, siendo la superficie de su cuenca de 22,4 kilómetros cuadrados y su anchura media de tan sólo un metro, poco más de un surco, lo que da idea de su escasa entidad.

Precisamente debido a esta aparente insignificancia siempre se le menospreció, estrangulándose su cauce en los tramos inferiores del mismo; y aunque desconozco cómo se solucionó su paso por los terrenos de Ibelsa -en los planos de la época su curso simplemente desaparece, lo que me hace sospechar que lo debieron de entubar-, lo cierto es que al recorrer la ribera del Henares por la parte trasera de esta antigua fábrica, buscando su desembocadura, no me fue posible encontrar el menor rastro de ésta. Sin embargo, hubiera sido preferible guardarle más respeto, dado que hubo ocasiones en las que el Bañuelos dio serios disgustos causando inundaciones en las fábricas que bordeaba, como Metalúrgica Madrileña o, como ocurrió en noviembre de 1997, en varios polígonos de la carretera de Daganzo.

Aunque el tramo final de su cauce fue sustituido por un colector que enviaba sus aguas a la vecina depuradora, inaugurada en 1989, esto no evitaba que se formaran encharcamientos aguas arriba, en los terrenos de La Garena. Por esta razón, cuando a finales del pasado siglo se promovió la urbanización de esta zona, se planteó la posibilidad de desviar su cauce haciéndole desembocar en el cercano Torote. En el BOE del 27 de enero de 1999 apareció publicada una resolución del Ministerio de Medio Ambiente, de fecha 22 de diciembre del año anterior, en la que se autorizaba la construcción de un cauce artificial de 3.471 metros de longitud y suficiente capacidad para las previsibles avenidas del riachuelo, el cual tendría su origen “en el paso del arroyo Bañuelos por el Distribuidor Regional Oeste”, es decir, la carretera M-100.

Siguiendo tan sólo las indicaciones del BOE no resulta fácil identificar el lugar exacto donde se inicia el desvío, ya que el arroyo y la carretera discurren paralelos durante bastante trecho cruzándose en varias ocasiones, y por si fuera poco la variante de ésta que se construyó años atrás sigue además el curso del Bañuelos a partir del punto en el que éste se desviaba de la carretera antigua. No obstante, una consulta en Google Maps nos puede ayudar bastante, ya que el cauce nuevo, a diferencia del antiguo, está revestido de hormigón y este detalle es apreciable en las fotografías aéreas. El desvío parece tener su arranque a la altura de la antigua carretera de Ajalvir, junto a la glorieta en la que ésta se cruza con la M-100, y discurre en dirección suroeste, bordeando la zona industrial de La Garena en paralelo a la calzada de la M-100, hasta que, al finalizar la zona industrial, cruza bajo la M-100 y adopta la dirección oeste, confluyendo con el Torote junto al puente de la autovía A-2.


Publicado l 9-6-1984, en el nº 904 de Puerta de Madrid
Actualizado el 15-10-2013