Mirando hacia atrás
Nuevo Alcalá, 1963. Lo que será Alcalá en el futuro





Así era Alcalá cuando fue escrito el artículo de Seralovas



Que Alcalá ha cambiado mucho en este último cuarto de siglo es algo que, por evidente, no suele ser muy comentado. Que los alcalaínos, al igual que los españoles en general, hemos cambiado asimismo nuestros criterios a la hora de enjuiciar el desarrollo futuro de nuestra ciudad es algo que, sin embargo, no habitúa a ser tan conocido.

Y como muestra, basta un botón: En el número 141 del extinto periódico alcalaíno Nuevo Alcalá apareció el artículo titulado Lo que será Alcalá en futuro1 firmado con el seudónimo de Seralovas2, artículo que reproduzco íntegro a continuación... Ya que resulta extremadamente interesante contrastarlo ahora, veintitrés años después de publicado, cuando Alcalá lejos de estar iniciando el gran despegue que le supondría la mayor transformación de toda su historia, se encuentra sumida en una grave crisis económica y lucha denodadamente por recuperar una identidad propia que ha estado a punto de perder.

Para terminar, tan sólo me queda romper una lanza a favor del articulista a pesar de que éste, evidentemente, no dio ni una en el clavo... Pero conviene recordar que esta actitud favorable a un desarrollismo a ultranza era, con mucho, la más extendida en una Alcalá que, a principios de los sesenta, comenzaba a transformarse en un centro industrial y a recibir a los primeros emigrantes al tiempo que contemplaba a su futuro, quizá ingenuamente, como algo positivo y exento por completo de problemas. La realidad, una vez más, se mostró muy distinta.


LO QUE SERÁ ALCALÁ EN EL FUTURO

No cabe duda, que con el auge que va tomando Alcalá, de un poco tiempo a esta parte, la están haciendo crecer en proporciones extraordinarias y no tardará mucho en que sus alrededores se vean convertidos en un gran complejo industrial, cuyo sol se nuble por el humo de las chimeneas de sus potentes y numerosas fábricas, convirtiendo la población, varias veces multiplicada, en una gran urbe de gente trabajadora y bien acomodada.

Todo este laberinto industrial, obligará a infinidad de reformas y transformaciones, que harán modificar estructuras, costumbres y caracteres. Los proyectos habrán tenido que ser objeto de nuevos estudios para adaptarlos a las exigencias de la nueva vida de progreso y laboriosidad, en que necesariamente se tendrá que vivir en Alcalá.

La Puerta de Madrid, habrá quedado convertida en una gran rotonda, con su artístico y antiguo monumento en el centro, guarnecido de vistoso y fresco césped, y rodeada por grupos de gigantescas y confortables viviendas en cuyos bajos se habrán establecido lujosos comercios.

La gran plaza dará paso a la calle de Sandoval y a la antigua calle de los Coches, convertidas en dos amplias y espaciosas avenidas, que desde el centro de la Puerta de Madrid, permitirán divisar perfectamente la calle Mayor por la derecha y la bonita Plaza de Palacio por la izquierda. De la antigua muralla solamente se conservarán sus torreones, que habrán sido reconstruidos y acoplados a una serie de edificaciones del mismo estilo, que en línea con la calle habrán sido construidos para dependencias del Seminario y escuelas.

En el centro y dividiendo las dos avenidas, majestuosa se erguirá la Escuela de Maestría Industrial, que habrá sido ampliada, con fachada a las dos calles y proa a la Puerta de Madrid.

La Plaza de los Santos Niños, se habrá convertido en uno de los principales centros comerciales de la ciudad, con numerosos establecimientos de toda clase, instalados en modernos y nuevos edificios.

Ante la lonja de la puerta principal de la Magistral, totalmente terminada, se habrá construido una plaza cuadrada y porcheada, quedando tan sólo en el centro la ermita de Santa Lucía que reconstruida, permanecerá abierta al culto.

Siguiendo la línea de fachada de la Torre, se habrán construido severas viviendas para los Canónigos y servidores de la Magistral y por la parte posterior, dando fachada a la calle del Empecinado se habrá edificado el Palacio residencia del Sr. Obispo, que entonces radicará en Alcalá.

La vida en Alcalá se habrá transformado totalmente. La gente trabajará mucho. Pero con gusto. Pues el nivel económico alcanzado permitirá vivir bien al más humilde peón. No habrá más pobres que aquellos ancianos y los enfermos imposibilitados para el trabajo, pero como serán muy pocos y la economía del pueblo será muy grande, estarán perfectamente atendidos en el Hospital de Antezana y en la Cruz Roja, que dispondrán de adecuados locales y medios para hacerlo.

También el carácter de la gente habrá cambiado. Ya no existirá esa apatía tan peculiar en el alcalaíno. La gente saludará siempre por la calle sonriente y satisfecha.

Saldrán hasta la puerta de su establecimiento para recibir o despedir al cliente y le abrirán la puerta para facilitarle la entrada o salida.

En la Plaza de Cervantes, en la acera del Círculo, siguiendo la ornamentación del conjunto, se habrán levantado grandes edificios porcheados, que dan a la Plaza sensación de gran capital. En la esquina de la calle de Libreros en majestuoso edificio con fachada a dos calles habrá instalado sus modernas oficinas el Banco Hispano Americano, siguiendo a continuación otro elevado edificio, sede de la Casa Sindical, en cuya alta torre se habrán instalado los servicios de Radiodifusión y antena de Televisión. Seguirá la sucursal del Banco de España y en lo que hoy es el hotel Ulm, se habrá construido un magnífico teatro, con sala de fiestas y cafeterías, por cuyo escenario desfilarán las mejores compañías de Madrid y donde alguna que otra vez los amantes de la buena música, podrán escuchar grandes conciertos clásicos. Cruzando la calle nos encontraremos ante un lujoso edificio, con salón de te, donde el Hotel Palace habrá instalado una residencia para turistas y forasteros.

El Círculo de Contribuyentes, que se denominará GRAN CASINO, habrá sido totalmente reformado y para servicio de sus socios tendrá la mejor y más confortable biblioteca, con todo cuanto a Cervantes y Cisneros se refiera; historia de Alcalá, así como miles de volúmenes de obras de arte, ciencia y literatura.

Sus salas de recreo y sus salones de baile serán extraordinarios, cómodos y confortables y en su salón de actos se proyectarán los mejores documentales y las películas más importantes de la temporada, así como se darán importantes charlas y conferencias de ciencia y arte.

Perdurará en su sitio la capilla del Oidor, que se conservará como monumento artístico Nacional, pero la torre y las ruinas habrán sido sustituidas por un esbelto edificio en donde al fin pudo instalar los servicios automáticos la Compañía Telefónica Nacional de España, que ya habrá podido instalar teléfono a la industria y comercio que carecían de él por falta de espacio en sus anteriores instalaciones.

No habrá ningún conflicto con la estación de autobuses dé Continental Auto, pues suprimidos los MONOPOLIOS, habrá estaciones decorosas en distintos puntos de la ciudad, construidas por empresas que en competencia se disputarán al viajero, y como además, para entonces, Alcalá será Ciudad Satélite de los arrabales de Madrid, los trolebuses desde Manuel Becerra, hasta la Puerta de Madrid, funcionarán ininterrumpidamente cada quince minutos y la duración del trayecto no será superior a los treinta minutos.

Las carreteras y calles de la población, incluyendo Azucena, Juliana Merino, Ferraz, Cánovas del Castillo y otras muchas de los barrios extremos habrán sido totalmente reparadas y pavimentadas con riego asfáltico y se habrá construido una pista de circunvalación alrededor de la población, por la que circularán regularmente diversos microbuses del Servicio Municipal de Transportes, que por un precio módico trasladarán al público de un punto a otro de la ciudad y necesariamente enlazarán con los trolebuses de Madrid durante el día y la noche.

Todas las señales del tráfico serán luminosas y automáticas y serán las que regulen el tráfico durante las horas de aglomeración.

Los servicios de averías caseras, estarán garantizados para toda la población por la autoridad Municipal, que solícitamente atenderá rápida y gratuitamente a cuantas llamadas se presenten, no como ahora, que cualquier rotura de cañería, cualquier chapuza de tipo casero, no hay quien quiera hacerla, y no es por que no las cobren, que la menor soldadura o la menor cosita le cueste a uno un ojo de la cara y todavía hay que quedarles muy agradecidos.

Y... Así, así será Alcalá de Henares pronto, muy pronto, pero... ¿Quién tendrá la dicha de vivirlo para poderlo contar?

SERALOVAS




1Este número, que tenía carácter de extraordinario, tiene fecha de 7 de enero de 1963.
2Sergio Alonso, colaborador habitual de la prensa alcalaína de la época.


Publicado el 22-2-1986, en el nº 988 de Puerta de Madrid
Actualizado el 4-5-2006