Aparte de la estatua que preside la plaza de su nombre
y de la otra, un tanto naïf, que acompaña a las de Don
Quijote y Sancho en el Chorrillo, así como de las lápidas de
temática cervantina que jalonan varios edificios de la ciudad, todas
ellas comentadas en los apartados correspondientes, nos encontramos con un
interesante cuadro, custodiado en el ayuntamiento pero propiedad del Museo del
Prado, que lo tiene cedido en depósito, obra del pintor Ángel
Lizcano (1846-1929). Su título es Cervantes y sus modelos, y
tiene unas dimensiones de 2,35x3,95 metros, una envergadura considerable,
así como un valor artístico más que notable, lo que le
mereció ser galardonado con una segunda medalla en la Exposición
Nacional de Bellas Artes de 1887.

Cervantes y sus modelos, de
Ángel Lizcano
Casi podría decirse que es un recién
llegado a la ciudad, ya que el ayuntamiento lo recibió, en la
década de los 90, en compensación por la pérdida del
cuadro Sócrates reprendiendo a Alcibíades en casa de una
cortesana, del pintor murciano Germán Hernández Amores
(1823-1894), una obra pintada en 1858 que durante mucho tiempo estuvo cedido en
depósito por el Museo del Prado hasta que éste lo reclamó
para incluirlo en su colección de pintura española del siglo XIX.
El cuadro de Lizcano, como puede apreciarse en la fotografía, imagina a
Cervantes escribiendo en el patio de la venta de la Sangre, mientras algunos de
los visitantes habituales del establecimiento le sirven de inspiración
para sus obras; temática similar, por cierto, a la imaginada por Juan
Ignacio Luca de Tena y Enrique Reoyo, libretistas de la famosa zarzuela El
huésped del Sevillano, estrenada en 1926 y a la que puso
música el maestro Jacinto Guerrero.
Vecino suyo puesto que también se encuentra en
el edificio del ayuntamiento, concretamente en el cercano Salón de
Plenos, es el medallón en bajorrelieve situado en uno de los muros del
mismo, uno de los seis dedicados a diferentes personajes alcalaínos, o
vinculados de alguna manera con nuestra ciudad, que forman parte de la
decoración del mismo. Aunque carezco de datos acerca de la fecha de su
realización, cabe suponer que date de la habilitación del antiguo
edificio del colegio de Agonizantes para casa consistorial, en la segunda mitad
del siglo XIX.

Busto de Cervantes del Salón de
Plenos
También en el ayuntamiento se conserva este
excelente busto que representa al escritor alcalaíno.

Busto de Cervantes que se conserva en el
ayuntamiento
Fotografía de Luis Alberto Cabrera
Procedente casi con toda probabilidad del cercano
ayuntamiento, en la exposición cervantina permanente de la Capilla del
Oidor, denominada de forma oficial Los universos de Cervantes, se
conserva este busto del autor del Quijote, de corte claramente
académico, sobre el que no he podido recabar datos acerca de su
autoría.

Busto de Cervantes expuesto en la capilla del
Oidor
Asimismo en la Capilla del Oidor se exhibe la maqueta
sobre la que se basó el monumento inaugurado en 1879 en la plaza de
Cervantes, con una estatua fundida en bronce por el escultor Carlo Nicoli y un
pedestal de piedra caliza diseñado por el pintor Manuel Laredo. Aunque
su ejecución no se ajustó totalmente a lo reflejado en la citada
maqueta, en particular la verja circundante, ésta no deja de ser un
interesante objeto digno de ser observado y, por supuesto, conservado.

Maqueta de la estatua de Cervantes expuesta en
la capilla del Oidor
Reproduzco también la fotografía de un
curioso Cervantes que se conservaba hasta hace poco en la oficina municipal de
turismo de la plaza de los Santos Niños. Actualmente ya no está
allí, encontrándose según mis noticias en la nueva sede de
la concejalía de Turismo, en la vecina calle de San Juan. Desconozco por
completo la historia de esta escultura, de la que también ignoro su
autor, y en cuanto a ella lo único que puedo decir es que se trata de
una talla en madera cruda a tamaño natural, sin ningún tipo de
acabado ni de policromía que altere su aspecto.

Cervantes de la Oficina de Turismo
(ahora
en la concejalía de Turismo)
En el patio interior de la cafetería Oh, la,
la, en la calle Mayor, existe un curioso mural que reproduce, de una manera
un tanto libre, la fachada de la Universidad, adornado además con varios
elementos entre los que destaca un relieve que representa a Cervantes paseando
por delante de ella. Por si fuera poco, los dos atlantes que sostienen las
columnas en el segundo cuerpo de la fachada han sido sustituidos por sendas
representaciones del escritor y su personaje, ambos en actitud
meditativa.
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Relieves de
Cervantes en la cafetería Oh, la, la |
Mucho más modesto es el medallón
representando a Cervantes que se encuentra en la calle de las Flores, muy cerca
del paseo de la Estación, en esta ocasión adosado a la fachada de
la escuela de música que se llama precisamente así, Musical
Cervantes. Dentro de su sencillez no deja de tener su interés, y
merece por ello ser también recordado.

Medallón de Cervantes de la escuela de
música
Musical Cervantes
Por último, conviene recordar un curioso
monumento existente en los jardines de la Quinta de Cervantes, en la
confluencia de la calle Navarro y Ledesma con la Vía Complutense; he de
confesar que no tengo muy claro si considerarlo lápida, escultura, o
cualquier otra cosa, ya que se trata de una reproducción de la partida
de bautismo de Cervantes realizada en una plancha de hierro de grandes
dimensiones en la que se ha taladrado el texto. El resultado es original y
curioso, aunque es de lamentar la ausencia de cualquier tipo de rótulo
explicativo en el mismo, lo cual, unido a que el ayuntamiento nunca le ha dado
la más mínima publicidad, y a que se encuentra en un
rincón apartado de los jardines junto a la medianería del
edificio frontero y a la capilla, hace que pase prácticamente
desapercibido.

Reproducción de la partida de bautismo
de Cervantes,
ubicada en los jardines de la Quinta de Cervantes
Publicado el 2-6-2008
Actualizado el 29-11-2011