Tras el trabajo de revisión y
actualización del callejero de 1985, y durante algunos años, no
volví a dedicarme a este tema, salvo puntuales comentarios en mis
artículos semanales, aunque sí colaboré en la
confección de la guía oficial del ayuntamiento -todavía
eran los años previos a internet- entre 1992 y 1994. Mientras tanto,
Alcalá siguió creciendo sin que las actualizaciones del callejero
fueran todo lo diligentes que se hubiera podido desear. Por tal razón,
decidí ponerme en contacto con la entonces concejal de Cultura, la
lamentablemente desaparecida Dolores Pérez Quirós,
ofreciéndole mi colaboración -en esta ocasión sin que
mediara relación laboral alguna- para la actualización del
callejero. Lola aceptó y esto supuso un largo y fructífero
período de cooperación primero con ella y, tras la victoria del
Partido Popular en las elecciones de 1995, con su sucesor en el cargo Gustavo
Severien. Con ambos mi relación fue excelente y, a juzgar por la labor
realizada, bastante fructífera, abarcando la buena parte de la
década; por lo general no se trató de revisiones tan abultadas
como la anterior, sino de pequeñas actualizaciones realizadas con
intervalos de meses.
Conforme a mis archivos, por desgracia incompletos,
mis intervenciones, siempre en equipo con los sucesivos concejales de cultura,
fueron las siguientes:
En marzo de 1991 el pleno municipal aprobó
nuevos nombres para las calles José Vicario, Félix Yuste, Rafael
Sanz de Diego, José Demetrio Calleja, Sociedad de Condueños,
Azahar, Begoña, Valverde de Alcalá, Valdilecha, Pezuela de las
Torres, Ambite, Corpa, Valdetorres, Orusco, Mejorada del Campo (plaza) y Villar
del Olmo (plaza). Estas tres últimas denominaciones serían
eliminadas al haberse asignado erróneamente a recintos que no eran
vías públicas, asignándose más adelante estos
nombres a otros lugares.
En septiembre de 1991 se nombraron las nuevas calles
de Málaga, Jerez, Ronda, Córdoba y Baeza.
En octubre de 1991 el pleno municipal aprobó la
nueva calle de Albacete.
En noviembre de 1991 les llegó el turno a las
calles Ángelo Nardi, Irlandeses (plaza), Herrezuelo, (plaza), de los
Carros (plaza), Santa Lucía (plaza), Siete Esquinas (plaza), Empecinado
(plaza), Corral de la Sinagoga, Infante don Alfonso, Sancho IV, Enrique III,
Antequera, Andújar, Linares, Mijas, Cabrera, Menorca, Formentera,
Murcia, Jaén, Teruel, Sepúlveda (plaza), Tordesillas (plaza) y
Atienza. Como se puede apreciar uno de los detalles más significativos
de esta ampliación es que se recuperaron varias plazuelas existentes en
el casco antiguo, así como el Corral de la Sinagoga, los cuales, pese a
que en el pasado contaron con identidad propia, habían desaparecido en
la práctica del callejero. También ubicadas en el casco antiguo,
nuevas eran la plaza de los Irlandeses y la calle de Ángelo Nardi,
aunque en la práctica esta última, perpendicular a la del
Empecinado, resultó ser un espacio privado con acceso cerrado salvo para
los residentes, pese a lo cual, y que yo sepa, el ayuntamiento no ha retirado
el nombre.
La siguiente referencia que tengo está fechada
en marzo de 1992, y corresponde al pleno municipal en el que se aprobaron los
nombres de estas calles: Camarmilla (parte del antiguo camino del Cementerio),
San Isidoro (antigua travesía de San Asturio Serrano), Veinticinco
Villas (glorieta), Espliego, Lucas de Lozoya, Juan de Valdés (antigua
travesía de Beatriz Galindo), Nenúfar, Beleña (plaza), San
Cirilo, Alcorlo (glorieta), Cristóbal de Bustamante, Miguel de Barreda,
Príncipe Carlos, Juana la Loca, Castellón, Calatayud (plaza),
Antonio Rodríguez de Hita, Carlos II, Molina de Aragón,
José Caballero, Gil de Albornoz, Estación (plaza), Sagasta
(plaza) y Francisco Díaz.
También tengo en esta ocasión varias
anécdotas que relatar. En primer lugar volví a pinchar en hueso
con las travesías, ya que las dos a las que se les había cambiado
el nombre siguieron con sus denominaciones anteriores hasta hoy. La calle de
Molina de Aragón, que el acta del pleno describía situada entre
las calles Toledo y Zamora, en el Val, no pasó de ser una calle
fantasma, ya que en los callejeros no aparece ni con ese nombre ni con
ningún otro. En cuanto a la calle del Nenúfar, recuerdo que no
fui quien propuso ese nombre -yo era partidario de poner el de un personaje
vinculado a Alcalá, como en otras calles cercanas- sino los propios
concejales. Por último, una infortunada errata cambió el nombre
correcto de Miguel de Barreda por el de Miguel de Barrera, siguió
figurando de forma errónea en las placas y en los callejeros pese a mis
reiterados intentos de que se corrigiera; y así sigue todavía
hoy.
En julio de 1992 se aprobaban las siguientes calles:
Fresno de Torote, Mejorada del Campo, Pozuelo del Rey, Villar del Olmo y
Velilla de San Antonio, "recuperándose" las dos asignadas por error en
marzo del año anterior, si bien en ubicaciones diferentes.
A diferencia del caso anterior, un pleno realizado en
noviembre de 1992 aprobó una gran cantidad de calles nuevas,
debiéndose en buena parte este incremento al hecho de que se puso nombre
a numerosas calles de los polígonos industriales, hasta entonces
bastante olvidados. Las nuevas calles fueron: Jadraque, Cogolludo, Hita,
Yunquera, Tamajón, Humanes, Mondéjar, Zorita (plaza), Ceuta,
Melilla, Huesca, Sigüenza, Medinaceli, Aranjuez, Chinchón, El
Escorial, Navalcarnero, José de Elola (plaza), Jesuitas (avenida),
Villamalea, Roma (avenida), Numancia, Trajano (rotonda), Adriano (rotonda),
Teodosio (rotonda), Diego Sobaños (plaza), Marcos Martínez, Pedro
Laínez, Alfonso Salmerón, Valdeolmos, Juan Gómez,
Andrés Llorente, Pablo Céspedes, Grecia, Gran Bretaña,
Irlanda, Dinamarca, Portugal, Andorra, Europa (avenida), Jesús Guridi
(plaza), Ruperto Chapí, Francisco Alonso, Federico Chueca, Jacinto
Guerrero, Antonio Suárez, Luis de Alcalá, Rodrigo de Triana
(plaza), Suecia, Noruega, Finlandia, Suiza, Austria, Francia, Alemania,
Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Descubrimiento (avenida), Panamá
(plaza), Honduras, Costa Rica (plaza), Olivar (camino), México, El
Salvador (plaza), Guatemala (plaza) y República Dominicana.
En esta ocasión es preciso comentar que se
recuperaron un par de denominaciones "perdidas" -las de Huesca y José de
Elola-, mientras en este mismo documento se recoge que, a petición de
los vecinos, se devuolvía el nombre de travesía de Beatriz
Galindo a la calle bautizada con el nombre de Juan de Valdés. Asimismo
tuvimos otro pinchazo con la calle de Jacinto Guerrero, correspondiente a la
calle central -y única- que divide al pequeño polígono
industrial situado frente al cementerio antiguo. Aunque la calle figura en las
guías, en la práctica parece más un patio privado que una
vía pública, aunque la verdad es que no tengo nada clara su
situación real.
Otra cuestión a tener en cuenta es que en esta
ocasión abrimos varios criterios nuevos para las calles de determinadas
zonas de la ciudad. Como es sabido, suele ser habitual -aunque no se cumpla
siempre- la costumbre de dedicar las calles de un barrio a una misma
temática: las del Val a ciudades, las de barrio Venecia a ríos,
las del Chorrillo a músicos, las de Reyes Católicos al
descubrimiento de América... en general nosotros procuramos respetarlas,
aprovechando cuando no había una tendencia definida para introducir en
el callejero a personajes relacionados con la historia de Alcalá. Pero
ahora, al nombrar a las calles de varios polígonos industriales, nos
encontramos con que no había ninguna tradición -en realidad no
había nombres-, así que Lola y yo elegimos varios nuevos.
Así, para los polígonos situados en la antigua carretera de
Madrid optamos por los nombres de países europeos, para los ubicados en
las carreteras de Daganzo y Ajalvir nombres de países hispanoamericanos,
y para los ubicados en la antigua carretera de Barcelona y en su
continuación por la autovía, nombres de pueblos de la provincia
de Madrid -salvo los pertenecientes a la comarca de Alcalá, que
tenían destinados otros barrios- y de la provincia de Guadalajara.
Con fecha de enero de 1993 la concejalía de
Cultura propuso que se aprobaran las calles de Juan Gómez y
Andrés Llorente, las cuales ya lo habían sido en noviembre del
año anterior; es de suponer que hubiera algún error
burocrático. Asimismo se solicitaba en este mismo documento que la
prolongación de Luis Astrana Marín continuara con el mismo
nombre, y que se aprobaran las nuevas denominaciones -en realidad las
únicas novedades- de las calles de la Osa Mayor y la Osa Menor. Aunque
no dispongo de la copia del acta de aprobación, es de suponer que tal
iniciativa se llevó a cabo tal como se proponía, y al parecer
también fue entonces -aunque se trató de una iniciativa de la
corporación municipal, no nuestra- cuando se aprobó de manera
quizá oficiosa la denominación del parque de Andalucía, en
el Val.
Casi un año después, en diciembre de
1993, se producía una nueva aprobación de nombres de calles,
concretamente las de Valle de Nocito, Alicante, Pamplona, Navarra (plaza),
Vigo, Pablo Luna (plaza) y Paracuellos de Jarama. La calle Alicante era
"repescada", tal como comenté anteriormente; asimismo la
denominación de Valle de Nocito, lugar de la provincia de Huesca muy
vinculado al culto de los Santos Niños había llegado a figurar en
algunos planos de los años setenta, aunque finalmente la calle que le
había sido asignada no se llegó a trazar ni, por lo tanto, a
bautizar. Aunque situada en una zona cercana, el barrio de Reyes
Católicos, obviamente la "nueva" calle de Valle de Nocito era diferente
de la nonata anterior.
En mayo de 1994 les llegó el turno a varias
calles del nuevo barrio del Ensanche, a las que era necesario bautizar. Ya
desde un principio tuvimos claro que merecía la pena inaugurar una nueva
tradición para este barrio, la de los escritores españoles;
aunque había algunas calles dedicadas a ellos, éstas estaban
dispersas por todo el callejero, por lo que decidimos convertir a estas nuevas
calles en un homenaje a la literatura española; contábamos
además con la ventaja añadida de que estaba prevista una gran
expansión de la ciudad por esa zona, lo que nos permitiría
homenajear a un buen número de literatos.
Pero todavía quisimos ir más allá
implantando una tradición de la que me muestro especialmente satisfecho:
con independencia de que se recurriera a clásicos ilustres, pensamos que
podría resultar bonito reflejar en el callejero de Alcalá los
nombres de los ganadores del Premio Cervantes, ya que éste se concede
precisamente en nuestra ciudad, haciendo una excepción a la regla
tácita de incluir en el callejero tan sólo a personas fallecidas.
Al fin y al cabo no seríamos nosotros los que los eligiéramos,
sino los jurados... la propuesta fue aceptada por el pleno municipal, de modo
que en esta primera entrega se dedicaron calles a Juan Carlos Onetti, Jorge
Luis Borges, Miguel Delibes, Dámaso Alonso, Francisco Ayala, Dulce
María Loynaz, Alejo Carpentier y Jorge Guillén, a los que se
sumaron los premios Nobel Vicente Aleixandre (glorieta) y Jacinto Benavente.
Por último, a la avenida central se le bautizó con el nombre de
Miguel de Unamuno, no sólo por su importancia literaria, sino
también por su vínculo con Alcalá.
La siguiente tanda de nuevas calles tuvo lugar en
diciembre de 1994. Los nombres aprobados en esta ocasión fueron los
siguientes: Brigada Paracaidista (rotonda), Mejorada del Campo (rotonda),
Basilios, Andrés Laguna, Sacromonte (jardines), Beltraneja (plaza de
la), Arganda (rotonda), Iplacea, Luis de Vitoria (rotonda), Andrés
Manuel del Río, Río Lozoya (plaza), Río Pisuerga, Tuy,
Francisco Huerta Calopa, Severo Ochoa, Plus Ultra, Juan Pérez de
Montalbán, Heliodoro Castro, Jerónimo de Sola (rotonda), Liborio
Acosta, Pedro de Esquivel, Jerónimo Muñoz, Pioz, Chiloeches
(plaza) y Torrejón del Rey. . Como anécdota, cabe reseñar
que, una vez agotados los nombres de los pueblos de la comarca de
Alcalá, se optó por recurrir a los de la vecina provincia de
Guadalajara, aunque siempre los más próximos a la ciudad o bien
vinculados históricamente con ella.
La calle del Padre Llanos, aprobada en este mismo
lote, fue propuesta por la corporación municipal (no por nosotros)
debido a que este sacerdote jesuita, famoso por su labor social,
falleció en la residencia de su orden sita en nuestra ciudad.
Asimismo se normalizaba la denominación de la
avenida de Madrid, un tanto confusa, aplicando este nombre, originalmente
perteneciente a la calle comprendida entre la puerta de Madrid y la glorieta de
las Veinticinco Villas, a la prolongación de la Vía Complutense
entre ese punto y el final del casco urbano en dirección al puente del
Torote. Aunque lo más lógico hubiera sido incluir ese tramo de la
antigua N-II en la propia Vía Complutense, existía el problema de
que la numeración de esta última comenzaba en la citada glorieta
de las Veinticinco Villas e iba en sentido contrario, con lo cual hubiera sido
necesario renumerar la totalidad de ella, con los consiguientes trastornos
evitados con esta solución. También se denominó paseo del
Henares al paseo fluvial que, continuando a la ronda del Henares, bordea la
margen derecha del río a la altura de los barrios de la Tabla Pintora y
Nueva Alcalá. Por último, se cambiaba la denominación de
la calle de San José por la de plaza de San José, al ajustarse
más a esta tipología.
Aquí nos encontramos con un nuevo lío en
lo que respecta a la rotonda de Mejorada del Campo. Descartando la
asignación de marzo de 1991, por errónea, vimos que en julio de
1992 había sido asignada a una calle -en realidad más bien se
trata de una plaza- situada concretamente junto a la avenida de los Reyes
Magos, en el Chorrillo, mientras que ahora se ponía ese nombre,
según el documento municipal, a la nueva rotonda trazada sobre la
antigua N-II en su confluencia con la carretera de Mejorada, frente a la
depuradora de aguas residuales y poco antes del puente del Torote.
Lamentablemente no tengo registradas en mis notas las razones de esta
duplicidad, por lo que lo único que puedo añadir es que en los
planos actuales aparece con esta denominación la calle del Chorrillo. En
cuanto a la glorieta, de la antigua N-II, ésta aparece innominada en
todos los mapas que he consultado.
En mayo de 1995 le llegó el turno a un nuevo
grupo de calles de polígonos industriales, para las que se
continuó con el mismo criterio: países sudamericanos en la
carretera de Daganzo, pueblos de la provincia de Madrid en la antigua carretera
de Guadalajara y, como novedad, ciudades europeas en la zona lindante con el
camino de los Afligidos. Las calles aprobadas fueron las siguientes: Varsovia,
Londres, Milán, Marsella, Valdemorillo, Guinea Ecuatorial, Argelia,
Marruecos, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Nicaragua (rotonda), Ecuador,
Colombia, Puerto Rico, Perú, Chile, Bolivia, Brasil, Cuba, Haití,
Jamaica y Costa Rica. Como puede apreciarse, el agotamiento de los
países hispanoamericanos motivó que se recurriera a otras
naciones del continente e incluso a otras africanas, donde a la ex-colonia
española de Guinea Ecuatorial se sumaron también Marruecos y
Argelia.
En mayo de 1996 comenzamos a poner nombres al nuevo
barrio de Espartales Sur, también dedicado a escritores españoles
pero en esta ocasión clásicos de las generaciones del 98 y el 27.
Las dos avenidas principales se dedicaron a Benito Pérez Galdós y
Gustavo Adolfo Bécquer, y las calles a Emilia Pardo Bazán,
Ramón María de Valle Inclán, Rosalía de Castro,
Miguel Hernández, José Martínez Ruiz Azorín,
Leopoldo Alas Clarín, Federico García Lorca, Pío Baroja,
Jacinto Verdaguer, José María Pemán, José Gabriel y
Galán y Manuel Machado. Para las glorietas, por su parte, se eligieron
nombres de reyes y miembros de la casa real: Alfonso XII, Reina María
Cristina y Conde de Barcelona. Como anécdota, cabe reseñar que se
coló una errata en el nombre de Azorín, al que se le privó
de su primer apellido dejándole en José Ruiz Azorín,
gazapo que ya fue corregido.
En ese mismo pleno se aprobaron también varias
calles pertenecientes a polígonos industriales de la carretera de
Daganzo, razón por la que les correspondían nombres
sudamericanos; terminados ya los países, se recurrió a las
siguientes capitales: Buenos Aires (bulevar), La Habana (bulevar), Caracas,
Montevideo, Lima y Quito.
Para rematar tan fructífera sesión, para
la zona de la carretera de Meco, recientemente urbanizada, y siguiendo con la
tradición de la vecina Ciudad del Aire, se propusieron calles
relacionadas con la Aviación Española. En esta ocasión,
además del concejal Gustavo Severien y yo, contamos con la ayuda de Luis
Miguel de Diego, por ser experto en el tema. Las calles propuestas fueron:
Aviación Española (avenida), General Vives, Juan de la Cierva,
Benito Loygorry, Hidalgo de Cisneros, García Morato, García
Lacalle, Dirigible España, General Herrera, Ramón Franco,
Capitanes Jiménez e Iglesias y Cuatro Vientos (plaza). Asimismo, se
recuperó la antigua denominación de la Senda Perdida.
Todavía hay más calles en cuya
denominación colaboré pero sobre las cuales no he conseguido
encontrar documentación concreta, aunque sí las puedo fechar
aproximadamente, al menos la mayoría, dentro de los períodos de
tiempo considerados anteriormente. Éstas son las siguientes:
En Juan de Austria, la calle Pontevedra y el parque de
las Islas Filipinas, y en el barrio del Chorrillo las calles del Padre Soler y
Pedro del Campo.
En la parte baja del barrio del Ensanche, la avenida
de la Alcarria, las calles Serracines, Carabaña, Fuentenovilla, Belvis
de Jarama, Torrejón de Ardoz, Orusco, Buges, Perales de Tajuña,
Loranca de Tajuña, Morata de Tajuña, Coslada y la rotonda de
Aldovea, que erróneamente se rotuló como Alovera (y así
sigue). Un poco más arriba, entre esta zona y la avenida de Miguel de
Unamuno, las calles de Vilches, Baezuela, Zarzuela del Monte y Gilitos. Todas
ellas están dedicadas a poblaciones (o despoblados) de la comarca de
Alcalá o bien pertenecientes a la provincia de Guadalajara pero cercanas
a nuestra ciudad excepto la de Gilitos, que recuerda al vecino convento (hoy
centro cultural) que se alzara en sus cercanías.
En la parte alta del barrio del Ensanche, entre la
avenida de Miguel de Unamuno y la autovía A-2, la avenida de José
María Pereda, las calles Miguel Miura, Ramón J. Sender,
Concepción Arenal, Ramiro de Maetzu, Rafael Alberti, León Felipe,
Luis Cernuda, Ramón de Campoamor, Juan Ignacio Luca de Tena, Eugenio
D'Ors, Duque de Rivas, Concha Espina, Marcelino Menéndez Pelayo, Gonzalo
Torrente Ballester, Augusto Roa Bastos, Mario Vargas Llosa, Gabriela Mistral,
Antonio Buero Vallejo, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Max Aub, Rubén
Darío, Guillermo Cabrera Infante, José García Nieto,
Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato, María Zambrano,
Américo Castro, José Bergamín, Claudio Sánchez
Albornoz, Camilo José Cela, Julio Caro Baroja, Miguel Ángel
Asturias, Pedro Salinas, Tomás Iriarte, Dionisio Ridruejo, María
Casares, Pablo Neruda, Mariano José de Larra, José Zorrilla,
José Hierro y Gabriel Miró, y las rotondas de José
Martí, Carlos Arniches, José de Espronceda y José Cadalso.
Siguiendo la tradición imperante en el barrio, se recurrió a
nombres de escritores españoles o hispanoamericanos, incluyendo a varios
premios Cervantes. La calle Alcalde Félix Huerta, fuera de contexto al
ser la única que no está dedicada a un escritor, no fue
responsabilidad mía, y tampoco lo fue la de Bertolt Brecht que, aunque
escritor, no era español ni hispano hablante.
En el barrio denominado Ciudad 10, situado entre la
carretera de Meco y la residencia de ancianos, siguiendo con la
tradición de los escritores propusimos las calles de Fernán
Caballero, José Valera, José Ortega y Gasset, Rosa Chacel,
Salvador de Madariaga, Josep Pla, Pedro Muñoz Seca, María
Moliner, Carmen Conde y Juan Ramón Jiménez, mientras los
concejales metían de clavo, y completamente fuera de contexto, las de
las Brigadas Internacionales y Ocho de Marzo.
En el barrio de la Garena optamos por una secuencia
doble. Así, las avenidas principales fueron dedicadas a Juan Carlos I y
a Carlos III, y las rotondas a otros reyes españoles: Felipe III, Felipe
IV, Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos IV, Fernando VII, Isabel II y Alfonso
XIII.
Para el resto de las calles se eligieron nombres de
científicos, inventores o arquitectos españoles. En la zona
situada entre la vía del ferrocarril y la autovía A-2 fueron las
siguientes: Arturo Soria, Fausto Elhúyar, Agustín de Bethencourt,
Juan Bautista Bru, Jorge Juan, José Comas Solá, Manuel Iradier,
Antonio Gaudí, Eduardo Torroja, Narciso Monturiol, Isaac Peral,
José Trueta, Antonio Palacios, Juanelo Turriano, Secundino Zuazo,
Ignacio Barraquer, Alonso de Covarrubias, Federico Rubio y Gali, Ventura
Rodríguez, Juan de Villanueva, Celestino Mutis, Leonardo Torres Quevedo,
Antonio de Ulloa, Alejandro Malaspina y Jorge Juan. No tuve responsabilidad en
los nombres de las calles Padre Emilio de Miguel Concha y Gloria Fuertes, ambas
fuera de contexto.
En la zona industrial de la Garena, situada al norte
de la autovía A-2, se pusieron los siguientes nombres: Juan Oró,
Julio Rey Pastor, Juan Huarte de San Juan, Blas Cabrera, Alonso Barba, Julio
Palacios, Pío Font y Quer, Julio Palacios, Miguel Servet y Carlos
Jiménez Díaz. Años después, en este mismo barrio,
se pusieron nombres correspondientes a científicos extranjeros, con los
cuales yo ya no tuve nada que ver al igual que tampoco fui responsable de los
siguientes nombres: Francisco Rabal, Emilio Sanz -ambas fuera de contexto-,
Margarita Salas y Padre Granda.
Por último, en el barrio denominado como la
nueva Rinconada, junto a la carretera de Pastrana, optamos por seguir
denominando a las calles con nombres de ríos. La mayoría de los
allí existentes fueron puestos por nosotros, aunque no todos;
lamentablemente, la falta de documentación me impide recordar con
detalle cuales de todas ellas fueron responsabilidad mía, por lo que
tengo que recurrir a la memoria y a datos indirectos para determinarlo. Fueron
fruto de nuestro trabajo las calles del Río Arlanza, Río
Jalón, Río Pisuerta, Río Segura, Río Órbigo,
Río Turia, Río Carrión, Río Segre, Río Esla
y Río Genil. Tengo dudas (aunque es probable que no tengan que ver
conmigo) con las calles del Río Záncara, Río Bidasoa,
Río Nervión y Río Ter. Por último, tengo la certeza
de que yo no puse los nombres de las calles del Río Lumajo, Río
Bernesga, Río Noguera, Río Guadalete y Río Jabalón.
Tampoco tuve nada que ver con la plaza de la Rinconada ni, por supuesto, con la
calle de Abogados de Atocha, motivada por una decisión de la
corporación municipal y colocada con calzador en un contexto con el que
no tiene nada que ver
Para terminar el artículo, conviene recordar
algunos casos concretos de calles bautizadas durante mi colaboración con
los concejales de cultura, pese a lo cual nada tuve que ver con ellas. Son,
concretamente, la plaza de Pedro Blas -en el barrio del Val- y la calle de
Cristino García Granda -en el de Juan de Austria-, ambos
políticos locales de la época de la II República cuyos
nombres fueron propuestos, al igual que el caso de la calle de Simón
García de Pedro comentado en el artículo anterior, por los
propios concejales. A finales de los años 90 la nueva plaza trazada tras
la Quinta de Cervantes, entre las calles Navarro y Ledesma y Ángel, fue
dedicada por el ayuntamiento a Andrés Hernández Manteca, al
parecer un constructor vinculado a la antigua finca sobre parte de la cual se
trazó ésta. No obstante tal denominación resultaría
efímera, pues tras las elecciones municipales de 1999, que supusieron un
vuelco político en el ayuntamiento, tal denominación fue cambiada
por la actual de plaza de la Quinta de Cervantes. En cuanto a la glorieta de la
Paz, situada en la confluencia de las avenidas de Miguel de Unamuno y la
Alcarria, en realidad nuestra propuesta fue la de dedicársela a Vicente
Blasco Ibáñez, siendo su actual denominación
responsabilidad asimismo de la corporación municipal.
Realmente pintoresco es el caso de la falsa calle
Chorrillo, en el barrio homónimo; aunque desde siempre habían
figurado en el callejero complutense una glorieta con este nombre y la vecina
calle de la Ladera del Chorrillo, la calle Chorrillo como tal era
inexistente... hasta que a los vecinos del camino del Cementerio se les
ocurrió ir a protestar al ayuntamiento porque no les gustaba el nombre,
consiguiendo que la persona entonces responsable de la sección de
Estadística, pese a no tener competencias para ello, le cambiara por su
cuenta y riesgo el nombre por el de calle Chorrillo, con lo que no sólo
se perdía una denominación tradicional sino que además se
creaba una duplicidad innecesaria, algo que siempre habíamos intentado
evitar. Lamentablemente, pese a lo irregular del cambio (nunca llegó a
ser aprobado en pleno) y sin que sirvieran de nada mis reiterados intentos por
deshacer el entuerto, hoy sigue figurando esta calle bajo el nombre de
Chorrillo.
Y eso es todo, salvo error u omisión.
Posteriormente a que yo dejara de intervenir en el callejero, a raíz de
las elecciones municipales de 1999, el ayuntamiento de Alcalá ha puesto
nuevos nombres a las calles surgidas a partir de entonces, pero en ello yo ya
nada he tenido que ver.
Ver también:
Mi
aportación al callejero complutense (I). La actualización de
1985
Publicado el 29-8-2010
Actualizado el 14-9-2010